Los restauranteros del Valle de Toluca,unos 15 mil según sus propios cálulos, cunado son víctimas de algún delito optan por no denunciarlo ante el ministerio público, para evitar que sus clientes se alejen por miedo, reveló Pablo Durán Gallastegui, presidente de la Cámara Nacional de Restaurantes de Alimentos Condimentados (CANIRAC) en el Valle de Toluca.
Durán Gallastegui lamentó que pese a ser víctimas de ilícitos de todo tipo, prefieran guardar una buena imagen ante sus clientes para no ver mermadas las ganancias.
“No podría decirte bien, pero podríamos cerrar la cifra en un cincuenta que denuncia y otro cincuenta que no denuncia; no tenemos datos precisos por no darle seguimiento a los delitos debido al miedo de que pueda haber una represalia, o también por una situación de que los clientes no regresen”, reveló el presidente de Canirac.
Como alternativa contra la delincuencia, los empresarios, adquieren sistemas de circuito cerrado, tanto al interior como exterior de sus establecimientos para reforzar la seguridad de sus clientes, detalló el empresario.
Asimismo, debido a que los costos de la seguridad privada son altos y existe poca confianza del sector en la seguridad privada, en su mayoría los restaurantes no usan ese servicio y prefieren coordinarse con las policías municipales, aseguró el restaurantero.
“Entre los restauranteros no usamos mucho la seguridad privada porque los costos son muy altos y no es rentable para nosotros”, agregó Durán.
Según la información proporcionada por el empresario, el robo es el ilícito más común que se registra, sobre en estacionamientos públicos.
Asimismo, el que los delincuentes ingresan a los establecimientos y además de vaciar las cajas registradoras, también despojan a sus clientes de sus pertenencias.



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