En el Estado de México hay 62 mil 817 personas nacidas en otro país; de acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2020. En la última década esta población migrante aumentó el 24%.
Principalmente, residen personas nacidas en Estados Unidos con una cifra de 30 mil 788 personas. Además, hay 21 mil 874 venezolanos y 4 mil 919 colombianos; otras 21 mil 874 personas provienen de otros países que no precisa el INEGI.
Estos datos colocan a la entidad en el sexto estado con mayor número de población nacida fuera de México, pues representa 5.1% del total de la población migrante en el país.
Cabe destacar que en el Estado de México el municipio con mayor número de población migrante es Huixquilucan con 6 mil 553, Toluca ocupa la quinta posición con 3 mil 463 y Metepec la novena con 2 mil 517.
Según el Censo de Población y Vivienda, el 36% de la población que migra de un lugar a otro, lo hace para reunirse con su familia, el 12.9% porque se casaron, 8.6% migra en busca de empleo y 4.7% por inseguridad.
Estas cifras nos permiten estimar que la mayoría de migrantes contados por el censo tienen una vivienda fija y no residen de manera ilegal en el país, ya que casi el 50% de los migrantes contados en el censo 2020 se movieron de un lugar a otro para reunirse con su familia o para casarse.
Aunque estos datos brindan una visión general del fenómeno migratorio en la entidad, la situación cambia en el ámbito de la migración o movilidad ilegal, que el censo no documenta debido a que el paso de algunos migrantes por el país y el estado es temporal.
De acuerdo con Rubén Ruiz Guerra, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, la pandemia agravó las malas condiciones que los migrantes enfrentan en su transito por México, ya que una de las medidas principales ha sido el confinamiento, lo que les impide tener una fuente de empleo.
“La mayoría de los migrantes [ilegales] son gente en situaciones casi extremas de privaciones económicas, entonces, viajan a una sociedad distinta, se separan de sus familias en muchos casos para ir a buscar un trabajo que les asegure un tipo de ingreso”, precisó
Además, al cerrarse las fuentes de empleo, se vuelven más precarias las condiciones para ellos, pues no cuentan con ahorros o alternativas que les permitan enfrentar la crisis sanitaria y respetar el confinamiento.
Ruiz Guerra explica, en entrevista para Prisma RU de Radio UNAM, que los migrantes tampoco cuentan con una red que les pueda brindar acceso a los servicios de salud y a programas de autoempleo, por lo que muchos migrantes han tenido que regresar a sus países de origen o se han quedado varados en ciudades sin acceso a la salud, vivienda y trabajo.
“Entonces está sucediendo un fenómeno interesante de regreso de migrantes hacia sus países de origen”, explica el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe.
Sin embargo, una de las medidas durante la pandemia ha sido el cierre de las fronteras por periodos de tiempo; lo que ha ocasionado que los migrantes regresen de manera desordenada y sin ninguna medida de protección de salud que les garantice no contraer el Covid-19.


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