Malabaristas de diferentes estados estuvieron presentes en la Alameda Central este domingo; no sólo se adueñaron de ese espacio sino de la atención de los transeúntes. Múltiples espectáculos individuales estuvieron hermanados por una misma disciplina.
Después de dos días del Encuentro Internacional de Malabaristas en Toluca, realizado en la unidad deportiva Agustín Millán y en auditorios de la UAEM quisieron compartir con la gente lo que saben hacer; malabarear.
Hicieron pruebas de resistencia para ver quién podía mantenerse más tiempo con sus clavas, rings y otros instrumentos en el aire. “Uno con trabajos puede hacer malabares con dos pelotitas y ahorita con seis u ocho y pasándolas a los demás, es mucha práctica pero es entretenido ver acrobacias”, mencionó Alfredo Laguna quien con su familia presenció las circolimpiadas.
Los talleres a cargo de especialistas de Colombia, Argentina y otros países que eran para 20 personas al final fueron ofrecidos para 60 porque todos querían participar, contó Jorge Alberto Vilchis García, organizador de las actividades. En total acudieron 200 personas de distintas entidades de México para convivir y competir en las actividades donde la física y la numerología son indispensables.
Los participantes conviven, comparten trucos y se hablan aunque no se conozcan. “Es muy fácil hacerte hermano de todos ellos; compartimos una misma pasión, un mismo trabajo, una misma forma de vida, prácticamente te vuelves hermano porque viven lo mismo que tú, a muchos los conozco y a los que no conocía aquí los vengo a conocer”.
En la categoría femenil ganó Jaqueline Calixto Paz y en la varonil Braulio López Ramírez quien obtuvo el primer lugar con un número de equilibrios. De no estar aquí ella estaría jugando futbol de forma profesional y él estaría tocando música afro pero el grupo se deshizo y fue tanto su coraje que se prometió no hacer algo que dependiera de alguien más y fue en los malabares donde encontró esa actividad de la que vive en Puerto Vallarta.
A Braulio la competencia no le llama tanto la atención más bien son las ganas de profesionalizarse así que hay que entrenar todos los días, por lo menos tres horas, mencionó que tiene amigos de todo el mundo y así es como uno aprende es una actividad que lo deja ser libre y sobre todo ser feliz con todo y sus altibajos como todo ser humano.
Un par de niños veían atentamente a Jairo Santiago Mendiola, les enseñaba en plena Alameda cuestiones básicas para dominar los diábolos, alejado de los demás aseguró que prefiere no convivir con los demás; sin embargo, sabe que ellos están cerca y eso lo motiva a continuar, si estuviera solo no lo haría, expresó.


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