Los detalles sí cuentan, sobre todo en imagen
Winston Churchill solía decir que la suerte estaba en el cuidado de los detalles. Me encanta esa frase, sobre todo cuando hablamos de Imagen Pública. Cada detalle, cada pequeño estímulo –que no pensamos que es importante– es parte de nuestra estrategia de comunicación, y puede influir lo necesario para generar una buena o una mala percepción en alguien.
Les cuento un ejemplo: el miércoles pasado estaba yo en una plaza comercial y, al intentar pagar mi boleto del estacionamiento, no sirvió porque se encontraba desmagnetizado. Marqué el botón de ayuda y no tardó mucho en llegar un señor a auxiliarme. Me saludó, me trató con respeto y, lo más relevante, me resolvió el problema. Sin embargo, un detalle cambió mi percepción acerca de él y del servicio que me dio: tenía las uñas largas, demasiado largas.
Ese pequeño estímulo le quitó toda la buena imagen en mi mente y me quedé con una mala impresión acerca de él.
Nuestra apariencia, nuestro lenguaje corporal y nuestro comportamiento comunican más y mejor que lo que expresamos verbalmente. Es importante cuidar cada detalle de nosotros, por insignificante que parezca, porque es ese detalle el que nos puede dar “la suerte” que necesitamos para lograr nuestros objetivos.
No lo olvides: “La suerte está en el cuidado de los detalles”: Winston Churchill.
¡Hasta la próxima!
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