Toluca, Méx.- La derrota que sufrió el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones del 5 de junio, aumentó el grado de dificultad y la complejidad electoral del hasta ahora bastión del partido en el poder: el Estado de México.
El desplome de la imagen presidencial, ha colocado un timbre de alerta, a lo cual se suma la crisis de identidad ideológica que arrastra el partido desde la etapa en que Raúl Domínguez Rex estuvo al frente del tricolor, un dirigente al que se señaló de tener “cientos” de corporaciones, de estar involucrado en industrias con el tráfico de influencias, de lavado de dinero, ser dueño de hoteles y gasolineras.
Con Domínguez Rex se destapó a la vieja clase política, relegando a los jóvenes que habían tenido en Ricardo Aguilar Castillo a un impulsor.
A la salida del dirigente del Valle de México, la apuesta fue por una figura joven: Carlos Iriarte Mercado, quien abrió de nueva cuenta el partido a los jóvenes, rompiendo con el esquema anquilosado impuesto por su antecesor.
Sin embargo, al interior del partido, el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Eruviel Ávila Villegas entraron en contraposición. El primero, señalado por pretender impulsar a un candidato que le permita manejar al Estado de México con docilidad.
Del segundo, se menciona que se ha perdido al estar su atención en la elección del 2018, lo cual se considera un error, toda vez que el 2017 definiría su futuro político.
Peña Nieto arrastra los mayores márgenes de desaprobación nacional que un presidente ha tenido desde que existen mediciones de este tipo.
Pero, aunado a la crisis del PRI, un factor sustancial que contribuye en la percepción que se tiene, es la situación de altos índices delictivos, la pobreza y corrupción que vive la entidad con el gobierno de Eruviel Ávila Villegas.
El Estado de México está en su peor momento. Inseguridad, falta de oportunidades e impunidad, son sinónimos cotidianos del acontecer del estado y propicia que pudiera generarse un cambio.
Sin embargo, el PRI, con todo y su crisis interna, cuenta con aspirantes que pudieran hacer que se sortee el problema, como Carlos Iriarte Mercado, quien en los últimos meses ha descollado entre quienes han dicho querer ser los abanderados: Alfredo del Mazo, Carolina Monroy, José Sergio Manzur Quiroga, Alfonso Navarrete Prida, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Ernesto Javier Nemer Álvarez.
La sombra de una posible alternancia
En el Estado de México suman más de 80 años de gobiernos priistas. Los márgenes de las últimas tres elecciones a gobernador, indican que los porcentajes de votación del PAN y el PRD en conjunto superan los porcentajes obtenidos por el PRI en 1999 y 2005; mientras que para el 2011 no logran superar el 62% de la votación obtenida por Eruviel Ávila.
En la hipótesis de una alianza, a diferencia de lo que sugieren los resultados electorales pasados, la unión entre PRD y PAN tendría menores posibilidades de ganarle al PRI, mientras que las del PRD y MORENA serían mayores.


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