Cuatro mil 500 pesos quincenales a priístas

  “¿Por qué me dice esto, doña Marcelina?”. Su rostro se pone serio, refleja un poco de preocupación; ella fue trabajadora de gobierno, abogada de profesión –carrera que nunca ejerció: en su empleo no fue necesario litigar–. Voltea a ver a sus acompañantes: Juanita, Angélica y dos personas más. Expresa: “Díganle por qué estamos con él, díganle que al menos nosotros ya no queremos dinero regalado a cambio de fregar más al país”. “Yo también soy jubilada”, dice la señora Juanita; “mi carcachita necesita gasolina para moverse y cada vez pago más por los mismos litros, y la pensión no
marzo 20, 2017

 

“¿Por qué me dice esto, doña Marcelina?”.

Su rostro se pone serio, refleja un poco de preocupación; ella fue trabajadora de gobierno, abogada de profesión –carrera que nunca ejerció: en su empleo no fue necesario litigar–. Voltea a ver a sus acompañantes: Juanita, Angélica y dos personas más. Expresa: “Díganle por qué estamos con él, díganle que al menos nosotros ya no queremos dinero regalado a cambio de fregar más al país”.

“Yo también soy jubilada”, dice la señora Juanita; “mi carcachita necesita gasolina para moverse y cada vez pago más por los mismos litros, y la pensión no alcanza, pero no es ético que por veintisiete mil pesos (que se comprometieron a darnos en quincenas de cuatro mil quinientos) venda a mi estado y luego al país”.

Los ahí presentes van a ser representantes de casilla del PRI, en las elecciones del cuatro de junio de este año, para elegir gobernadora o gobernador; aseguran que, en una reunión de capacitación llevada a cabo en febrero, en la sede de su partido, les informaron de seis pagos por el monto de cuatro mil quinientos pesos por quincena. La primera emisión será el quince de abril y durará hasta finales de junio de este año, una vez pasadas las elecciones.

“Mire, yo le digo a las doñas que es mejor renunciar que mancharnos para siempre; con qué ojos voy a ver a mis nietos, si ya nadie quiere a nuestro partido, que hay que reconocer que se equivocó. Antes hasta nos sentíamos afortunados porque nos tomaran en cuenta para cuidar el voto del PRI el día de la elección; ahora ya no es así, hoy quieren imponer al candidato a la fuerza. Esto ya no es derecho, por eso es mejor salir de esto y que lo sepa la gente, todavía nos queda dignidad a muchos”, asegura el señor Miguel, quien se reconoce como movilizador y ahora está en la lista como representante del partido.

Si las emisiones de pago efectivamente se realizan, la inversión alcanzará cantidades inimaginables para el común de los mortales: hasta el momento, hay 18 mil 700 casillas aprobadas por el Instituto Electoral, las que –aseguran– se incrementarán a 19 mil. Si se nombrara únicamente a un representante por casilla (general o propietario), en la primera quincena de abril el PRI estaría entregando 85 millones 500 mil pesos.

Pero resulta que serán tres representantes del partido, lo que se traduce en 256 millones 500 mil pesos quincenales; entonces, al mes se repartirán 513 millones de pesos a esta estructura.

Tras una simple multiplicación aritmética se entiende que, por concepto de pago a sus representantes, el gasto será de mil 539 millones de pesos en seis quincenas. Seguramente esto no hará muy felices a los afortunados representantes del PRI, por la pérdida del poder adquisitivo del peso; tampoco les generará ningún derecho laboral al reducirse el pago a tres meses, y al parecer no firmarán ninguna nómina, para no comprometer al partido en reclamos legales: todo será a valores entendidos, según se dice.

Las cantidades mencionadas se hacen salvo error de cálculo en sus factores, que pueden variar; sin embargo, del resultado final (los mencionados mil 539 millones de pesos) se puede ver que es más dinero que el que le dieron a Josefina para su fundación. Quizá por esta razón algunos sectores políticos dicen que lo que se paga con dinero siempre sale barato, más si se trata de hacerse del poder para continuar con los negocios desde la cúspide gubernativa.

“Si los representantes sabemos cuidar el voto y podemos nulificar el de los otros partidos, el triunfo es casi seguro; por eso nos dan estos pagos, sin nosotros no ganaría nunca el PRI. Mire, le regalo este manual que nos dieron para que lo estudie; se lo dejo, al fin que son copias y yo ya no lo voy a utilizar”, dice don Miguel. Se despiden amablemente, cada uno vuelve a las calles de la gran ciudad, tomando su propia dirección y rumbo.

¿La Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade) sabrá de estos supuestos pagos a los representantes del PRI? ¿El partido los reportará al Instituto Electoral o todo queda en la discrecionalidad? ¿Los otros partidos harán lo mismo, o no les alcanza su presupuesto, y por esta razón nunca ganan? ¿Qué pasará si vota más del 65% del padrón electoral el cuatro de junio en el Estado de México? ¿Los que sólo reciben el pago de las tarjetas “La Efectiva” y “Banorte” se sentirán menos y se enojarán por su supuesto pago de entre 2 mil 200 y 3 mil 500 pesos? Los que únicamente reciben unos bultos de cemento, varilla, despensa, pantalla, un calentador solar, una playera, entre otros, ¿reclamarán al partido y amenazarán con no votar ya por el PRI?

Seguramente no habrá respuestas; lo que queda claro es que del propio dinero del pueblo se engaña al pueblo. Usted, amable lector, ¿qué piensa? 

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