Agua abundante en presas, escasa aún en los hogares

El Cutzamala cerró agosto a 81% de su capacidad, su mejor registro para esta fecha en una década. Sin embargo, apenas 37% de la población mexiquense cuenta con agua entubada diariamente y saneamiento básico. Superada la emergencia de almacenamiento, quedan al descubierto las fallas de distribución
septiembre 7, 2026

El agua regresó a las presas, pero no necesariamente a las casas.

El Sistema Cutzamala cerró agosto con 634.252 millones de metros cúbicos almacenados, equivalentes a 81.05% de su capacidad. Valle de Bravo alcanzó 86.58%; Villa Victoria, 78.10%, y El Bosque, 72.98%.

Para un cierre de agosto, es el nivel más alto de los últimos diez años. En la misma fecha de 2023, el sistema se encontraba a 36.71%; en 2024 llegó a 42%, y en 2025 a 69.79%. Las lluvias consiguieron en trece semanas lo que parecía improbable durante los años de sequía: devolver al Cutzamala una reserva amplia. La Jornada

El Sistema Cutzamala cerró agosto con 81.05% de su capacidad / Foto: Archivo AD Noticias

Sin embargo, el aumento todavía no se refleja de manera uniforme en el suministro doméstico. En numerosas colonias continúan los tandeos, la baja presión y la dependencia de pipas. El problema ya no se encuentra solamente en los embalses. Está en la infraestructura que debe llevar el agua hasta las viviendas.

Tuberías llenas sólo en las estadísticas

El Estado de México reporta una cobertura de agua potable cercana a 97.1% de la población. El porcentaje parece satisfactorio, pero únicamente acredita que las viviendas tienen acceso formal a una red o fuente de abastecimiento. No significa que el líquido llegue todos los días, durante todo el día ni con presión suficiente.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, retomada por el Programa Nacional Hídrico 2026-2030, presenta una realidad distinta: sólo 37% de la población mexiquense dispone diariamente de agua entubada y saneamiento básico. La media nacional es de 56.3%.

En distintas colonias del Estado de México persisten los tandeos, la baja presión y la dependencia de pipas pese a la recuperación del Cutzamala / Foto: Archivo AD Noticias

El Estado de México ocupa el lugar 25 entre las 32 entidades. Solamente Zacatecas, Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla, Baja California Sur y Guerrero presentan proporciones menores. Milenio

La distancia entre 97.1% de cobertura y 37% de disponibilidad diaria explica la paradoja: tener una toma no equivale a tener agua.

Menos de tres horas por jornada

El Estado de México cuenta con alrededor de 5 millones 403 mil viviendas. De acuerdo con información presentada en la Legislatura local, 82.2% dispone de agua entubada. La frecuencia, sin embargo, está lejos de ser constante.

El suministro promedio se estima en 14.5 horas repartidas durante cinco días de la semana: menos de tres horas por jornada y sin servicio todos los días.

El promedio oculta diferencias considerables. Hay fraccionamientos con abastecimiento continuo, colonias sujetas a horarios y comunidades donde el agua llega una o dos veces por semana. Otras dependen del reparto mediante pipas públicas o privadas.

En el Estado de México hay comunidades donde el agua llega una o dos veces por semana y otras dependen de pipas, pozos o llaves comunitarias. / Foto: Archivo AD Noticias

Además, más de 1.2 millones de mexiquenses carecen de agua entubada. Parte de esa población debe obtenerla de pozos, pipas, llaves comunitarias o mediante acarreo. El Sol de Toluca

La crisis tiene varios niveles: hogares sin conexión, viviendas con suministro intermitente y usuarios que reciben agua con presión o calidad insuficientes. El llenado del Cutzamala no corrige de inmediato ninguno de ellos.

El oriente concentra la deuda

Por su volumen de población, la mayor presión se encuentra en el oriente mexiquense. El plan integral destinado a esa región comprende Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco.

Sus habitantes padecen desde hace años interrupciones, fugas, baja presión e insuficiencia de las redes. En 2025 fueron destinados 5 mil 377 millones de pesos a 96 obras hidráulicas. Para 2026 se programaron otras 106, pero una parte del proyecto no concluirá antes de 2028. DigitalMex.

alle de Bravo alberga una de las principales presas del Sistema Cutzamala, pero el agua almacenada no se traduce automáticamente en mayor suministro para sus comunidades. / Foto: Archivo AD Noticias

En el norte y el poniente rural, el déficit tiene otro origen. La dispersión de las localidades encarece la construcción y operación de las redes. Municipios como San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Villa Victoria, Ixtlahuaca y Almoloya de Juárez acumulan rezagos en agua potable, drenaje y tratamiento.

La contradicción resulta particularmente visible en Villa Victoria y Valle de Bravo. Ambos municipios albergan presas del Cutzamala, pero sus comunidades no reciben automáticamente el agua que observan almacenada. Los embalses forman parte de una infraestructura metropolitana y su caudal se distribuye mediante asignaciones federales.

Un problema anterior a la sequía

La irregularidad del servicio no comenzó con el descenso reciente del Cutzamala. La sequía la agravó, pero sus causas vienen de décadas atrás.

El crecimiento urbano desbordó redes diseñadas para poblaciones mucho menores. El mantenimiento fue aplazándose, mientras los organismos operadores acumularon deudas, baja recaudación, falta de medición y personal insuficiente.

El crecimiento urbano, el mantenimiento aplazado y las deficiencias de los organismos operadores forman parte de los problemas que arrastran las redes de agua desde antes de la sequía. / Foto: Archivo AD Noticias

La administración también está fragmentada. De los 125 municipios, 52 prestan el servicio mediante organismos operadores, 61 lo hacen directamente desde sus ayuntamientos y siete recurren a comités o subcomités comunitarios.

Cada tres años cambian alcaldes, directivos, prioridades y equipos técnicos. En muchos municipios, la gestión del agua queda sometida al calendario político, aunque las obras hidráulicas requieren continuidad durante décadas.

Hasta 40% se pierde en fugas

Las pérdidas de agua en las redes mexiquenses podrían superar 40% del volumen distribuido, de acuerdo con estimaciones presentadas en el Congreso estatal. La falta de medidores, sectorización y monitoreo impide conocer con precisión cuánto se desperdicia y en qué puntos.

A las fugas se suman conexiones clandestinas, fallas de bombeo y tuberías que han rebasado su vida útil. Para compensar las pérdidas se extrae y conduce un volumen mayor, lo cual eleva los costos sin mejorar necesariamente el servicio.

Fuga de agua
Las pérdidas en las redes de agua del Estado de México podrían superar 40% del volumen distribuido, debido también a problemas de medición y monitoreo. / Foto: Archivo AD Noticias

El Cutzamala transporta agua a lo largo de más de cien kilómetros y debe elevarla más de mil metros para conducirla hasta el Valle de México. Ese esfuerzo técnico y energético pierde sentido cuando una parte del caudal termina debajo del pavimento.

Qué cambia con la recuperación

El nivel de 81% sí representa un alivio. Reduce la posibilidad de nuevos recortes por falta de almacenamiento, fortalece la reserva para el estiaje y concede tiempo para intervenir las redes.

No garantiza, por sí mismo, más horas de servicio.

El Cutzamala abastece aproximadamente a cinco millones de personas y aporta cerca de 18% del agua consumida en el Valle de México, unos 422 millones de litros diarios. El resto procede principalmente de acuíferos, pozos y otras fuentes locales.

Lo que recibe cada hogar depende de las asignaciones, los tanques, las estaciones de bombeo y las redes administradas por cada municipio. Una presa recuperada no aumenta automáticamente la presión ni sustituye una tubería rota.

Durante la sequía, el desabasto podía atribuirse al descenso de los embalses. Con el Cutzamala a 81%, esa explicación ya no basta.

Ahora corresponde transparentar cuánto caudal recibe cada municipio, cuánto pierde, cuántas colonias permanecen bajo tandeo y cuánto invierte en reemplazar sus redes.

La lluvia recuperó las reservas. La deuda pública sigue enterrada bajo las calles: un sistema de distribución incapaz de llevar con regularidad el agua abundante de las presas hasta los hogares.

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