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Drag: el arte de ser dos personas

“Definitivamente creo que draguear es algo que todo el mundo tiene que experimentar, no importa tu orientación sexual”, expresó Yolanda

La lucha por la igualdad y los derechos de la comunidad LGBT+ se hizo visible en todas partes durante junio: redes sociales, calles y medios de comunicación. Las paredes se pintan de arcoiris y la lucha se siente más fuerte.

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Para conmemorar esta lucha las personas de la comunidad LGBT+ realizan distintas actividades: bailar, perrear y, claro, draguear. Nosotros nos lanzamos a Soberbia, un bar en la CDMX que tiene mucho flow, un lugar para sentirte, como dice la canción de Lady Gaga, “born this way”.

Aquí nos topamos a dos dragas que nos contaron cómo es habitar el mundo haciendo drag.

Yolanda

Definitivamente creo que draguear es algo que todo el mundo tiene que experimentar, no importa tu orientación sexual”.

Practicaba danza contemporánea pero se sentía muy limitada porque no podía moverse como ella quería, por eso decidió hacer drag queen y pensó: “voy a crear a Yolanda y moverme como yo quiera y vestirme como yo quiera”.

Yolanda en el bar Soberbia. Foto: Daniel Rodríguez

Yolanda es un personaje inspirado en la moda de los 90, más un toquecito vintage. Nos contó que para crear a este personaje se inspiró en su mamá; también nos dijo que quería romper con la típica idea que se tiene de la forma de hacer drag queen y creó un estilo diferente pero especial.

Definitivamente pienso que sí rompo con algunos cánones establecidos dentro del mundo drag. Cada vez que soy Yolanda me siento como más ligera y me encanta que la gente pueda esperar lo que sea de mí. Subir al escenario es lo único que me hace sentir viva”, nos confesó

No todo es de colores en el mundo drag

Libertad y seguridad es lo que siente Yolanda cada vez que sube al escenario o a la barra, actividad que se ha convertido en su principal fuente de ingresos. Pero con todo lo que le encanta la libertad de expresión que esta labor implica, también hay cosas complicadas como el rasurarse, maquillarse y cambiarse tres o cuatro veces a la semana. Esto no le encanta.

Otro aspecto que no le encanta a Yolanda es que las personas de la comunidad LGBT+ siempre han sido segregadxs a espacios como Soberbia. Aquí se siente libre y segura.

Shayra Kämprfer

Shayra es una drag queen argentina y lleva 16 años haciéndolo. Del mundo drag ama la conjunción de artes que ocurre, de hecho, cada vez que sube al escenario piensa en todas las personas que la apoyan y siente mucha adrenalina. Saber que afrontará al público la hace sentirse plena y libre.

Shayra, drag arentina. Fotos: Daniel Rodríguez

Kämprfer invita a todas las personas a hacer drag “ya que te conoces en los dos sentidos, exploras tu cuerpo, haces arte y se lo regalas a la gente”. Así se siente completa.

“El drag para mí es meterme en un mundo lejos de la violencia, del alcohol, de las drogas. Para mí hacer arte y hacer drag me transporta a un universo que yo simplemente me lo imagino y todos podríamos hacer lo mismo”.

Shayra, drag arentina. Fotos: Daniel Rodríguez