En la colonia Poesía Mexicana de Ecatepec se encuentra enfrascada en una lucha angustiosa por su salud. Los residentes han sido afectados por un enemigo silencioso e invisible, pero paradojicamente necesario: el agua que consumen día a día.
Dioselina Bravo, una de las afectadas expresa dolor y frustración en medio de una crisis que ha afectado la salud de la comunidad.
Dentro de un contexto en el que la escasez de agua es una preocupación constante, la historia se convierte en un drama humano que no puede ser ignorado.
Denunció que desde la llegada del presidente Fernando Vilchis al municipio, el suministro de agua ha sido un lujo inalcanzable para los residentes de la colonia Poesía Mexicana.
La perforación de pozos locales, como el denominado «Emiliano Zapata», se convirtió en la única fuente de suministro. Pero este remedio resultó ser peor que la enfermedad.
El agua del pozo Emiliano Zapata, lejos de ser potable, se ha convertido en un veneno que ataca desde adentro.
«Entonces, a raíz de usar esa agua, a mí en diciembre del año pasado me empezaron a salir muchos gramos en la piel. A mis hijos igual. Entonces, yo ahorita tengo un problema severo, de hecho estoy yendo con la dermatóloga. Estamos porque me hagan una biopsia para ver exactamente qué es lo que sucede en mi piel”, declaró Dioselina.
Los efectos son evidentes y dolorosos: ronchas, granos y una comezón persistente que ha dejado cicatrices en la piel de los habitantes de la colonia.
En una comunidad donde los recursos económicos son limitados, los gastos médicos se vuelven un peso aún más pesado.
Las historias se multiplican y las evidencias se vuelven ineludibles: el agua contaminada está causando estragos en la salud de la comunidad.
“De verdad que ha sido muy desgastante esto, porque aparte el dermatólogo, pues es muy caro. Las cremas son muy, muy caras y yo sí pediría la intervención de las autoridades ya más arriba, de la Suprema Corte de Justicia, que puedan hacer algo sobre este problema, porque no soy la única persona enferma, ya en esta zona hay más personas enfermas, y es a causa del agua, del agua contaminada”, detalló.
Los llamados de Dioselina y otros habitantes son un grito de auxilio que exige atención y acción. Mientras la comunidad lucha por respuestas y soluciones, la esperanza reside en que las autoridades finalmente tomen medidas concretas para abordar esta problemática y devolver la salud y tranquilidad a una comunidad que ha sufrido lo suficiente.


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