El cambio climático en el Estado de México

PRIMERA PARTE Eventos de extrema precipitación, olas de frío, sequía meteorológica, el aumento de la erosión -que implica una pérdida de suelo de hasta 25 toneladas por año-, así como la gran presión sobre la disponibilidad del agua por la demanda para uso agrícola y público-urbano, son algunos de los efectos del cambio climático que repercuten y repercutirán en el Estado de México, y cuyos efectos se perciben desde hace algunos años en las distintas regiones de la entidad, de acuerdo a estudios del Instituto Nacional de Ecología. Según el concepto de la teoría del caos, también conocido como “efecto mariposa”, todo es un ciclo. El término
marzo 14, 2015

PRIMERA PARTE

Eventos de extrema precipitación, olas de frío, sequía meteorológica, el aumento de la erosión -que implica una pérdida de suelo de hasta 25 toneladas por año-, así como la gran presión sobre la disponibilidad del agua por la demanda para uso agrícola y público-urbano, son algunos de los efectos del cambio climático que repercuten y repercutirán en el Estado de México, y cuyos efectos se perciben desde hace algunos años en las distintas regiones de la entidad, de acuerdo a estudios del Instituto Nacional de Ecología.

Según el concepto de la teoría del caos, también conocido como “efecto mariposa”, todo es un ciclo. El término surgió de la idea del meteorólogo Edward Loren, en 1963, quien -a través de un modelo de concepciones metodológicas en -tres ecuaciones no lineales- planteó que, surgidas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes, es decir, que un hecho ocurrido a distancia ´pude ocasionar otro de mayor intensidad. El clima pasó la factura a siglos de degradación causada por la acción humana.

La variabilidad del clima mundial de las últimas décadas, enlaza una cadena secuencial de eventos que los científicos advirtieron desde hace más de un siglo. En el territorio mexiquense, como en todo el planeta, empiezan a acentuarse las secuelas de los fenómenos climáticos globales que repercuten en todas las esferas de la sociedad, como la salud, economía y la agricultura.

La República Mexicana se caracteriza por una diversidad de condiciones de temperatura y humedad. Debido a la forma del relieve, la altitud, extensión territorial y su localización entre dos océanos se producen diversos fenómenos atmosféricos, según la época del año; en el invierno que es frío y seco, el país se encuentra bajo los efectos de las masas polares y frentes fríos, que ocasionan bruscos descensos de temperatura, acompañados generalmente de problemas en la salud de la población y las consecuencias económicas y sociales que implica la presión a los sistemas de salud y el ausentismo laboral.

En México, de acuerdo al Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la zonificación de estos fenómenos se encuentra en las zonas de la sierra, principalmente en la de San Pedro Mártir, en Baja California, así como en los estados de Chihuahua y Durango; sin embargo, también ocurren en la región centro en los alrededores del volcán Nevado de Toluca, el Ajusco y la Sierra Nevada, y en algunas porciones de la Sierra Madre Oriental, como en la sierra de los Tuxtlas, en las cercanías de los volcanes Pico de Orizaba y Perote.

Para conocer los lugares más susceptibles a este fenómeno se utiliza la metodología del índice de peligro por bajas temperaturas (IPBT) (Jiménez Espinosa, y otros, 2009), el cual se elabora con tres parámetros que son el número de días con heladas, las temperaturas mínimas extremas y el número de declaratorias de contingencia climatológica, emergencia y desastre emitidas para dichos fenómenos.

Estos fenómenos de origen meteorológico traen consigo el incremento de las precipitaciones pluviales. En lo que va del año se reportan 41 frentes fríos que han afectado una considerable parte del territorio nacional.

De acuerdo a reportes especializados, las lluvias de más de 400 mm en un solo día, que producidas por frentes fríos -conocidos como “nortes”- o también por huracanes, registran efectos adversos para las sociedades del norte y el sur de México, principalmente; las estimaciones de lluvia promedio anual entre 1941 a 2008, señalan que la precipitación promedio osciló en 776.4 mm anuales, lo que implica que en un solo día puede llegar a caer más de la mitad de las precipitaciones que se esperarían en todo un año, en un caso extremo.

En contraste, las sequías, otra consecuencia del cambio climático, afectan a la agricultura y limitan la disponibilidad de agua a los centros urbanos, provocando malestar social.

Distintos fenómenos meteorológicos ocsionados por frentes fríos, de variadas consecuencias, se han registrado en diversas zonas de la entidad y las fuertes precipitaciones han provocado decenas de inundaciones en distintas regiones del territorio estatal.

El 31 de mayo de 2000, lluvias torrenciales provocaron la erosión del bordo izquierdo del Río de la Compañía, que produjo que rompiera aguas debajo del cruce con la autopista, inundando 80 hectáreas de colonias vecinas de Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca, de acuerdo a datos del CENAPRED.

En abril de 2001, lluvias intensas provocaron inundaciones y acumulación de lodo en al menos 200 viviendas; en tanto que las bajas temperaturas en 2002, fueron el motivo por el que fallecieron 4 personas y se reportaron 500 viviendas dañadas; en mayo de 2004, el desbordamiento del río Santiaguito, provocado por lluvias torrenciales, produjo daños en viviendas y cultivos.

El último reporte oficial de las inundaciones data de 2013, y se compila en el «Atlas de Inundaciones», en su volumen número 20, elaborado por el Gobierno del estado. El documento revela que tan sólo en 2013, los daños por la temporada de lluvias registraron 130 inundaciones que afectaron a 69 mil 175 personas aproximadamente, en 41 municipios, y representaron una superficie inundada de 46.8 kilómetros cuadrados.

El 38.30 por ciento  de las inundaciones, según el reporte oficial, se debió a la infraestructura hidráulica insuficiente, ya que “las obras hidráulicas han rebasadas, el diseño de las estructuras no contempla las aportaciones actuales de escurrimientos residuales y pluviales, originadas por el crecimiento demográfico y de su traza urbana”.

En este sentido, 13.30 porciento de estas inundaciones, respectivamente, se atribuyeron a hundimientos diferenciales del terreno, así como a la bajada de aguas broncas de laderas. Las primeras se refieren a los hundimientos registrados en zonas de origen lacustre, que han originado fracturas de drenes a cielo abierto, dislocamientos y contrapendientes en redes y alcantarillado, colectores y emisores de agua, que dificultan el manejo de los escurrimientos. Por otra parte, las segundas se asocian a los escurrimientos pluviales provenientes de laderas pronunciadas, lomas, cerros y cañadas, bajan a una velocidad considerable y arrastran sólidos que obstruyen y azolvan las redes de drenaje.

Toluca presentó el mayor número de sitios inundados, le siguen Ecatepec con 24 sitios; Nezahualcóyotl con 15 sitios; Cuautitlán Izcalli con 12; e Ixtapaluca con 10.

De los tres municipios con mayor número de inundaciones en ese año, Toluca registró 27 inundaciones urbanas y 12 encharcamientos que afectaron a mil 180 habitantes, de acuerdo al Atlas de Inundaciones, que reporta también que de los 39 sitios que registraron inundaciones en 2013, en 11 sitios hubo fenómenos reincidentes y 28 se presentaron en nuevos sitios.

El panorama resulta inquietante, cuando un estudio en el principal cauce del drenaje pluvial y doméstico de la capital mexquense, -adelantado a Alfa Diario- efectuado por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) advierte del desgaste y envejecimiento de materiales y la falta de capacidad para conducir las aguas residuales y pluviales.

En Ecatepec se reportaron 17 inundaciones y 7 encharcamientos, que afectaron a 2 mil 295 habitantes y una superficie de 2.1 kilómetros cuadrados. De los sitios reportados con eventos meteorológicos, 21 de ellos fueron afectados de manera reincidente y tres de las inundaciones se registraron en nuevos sitios.

Para el municipio de Nezahualcóyotl, las cifras revelan que los 11 eventos reportados correspondieron a inundaciones urbanas, con una afectación de 7.5 kilómetros cuadrados y más de 12 mil 200 personas que sufrieron perjuicios por las inundaciones; la totalidad de los sitios que reportaron inundaciones en este municipio habían padecido inundaciones en registros anteriores.

Mañana las zonas afectadas en los municipios que registraron mayores eventos.

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