Estudiantes de FES Cuautitlán: marchan y llevan sus exigencias a Rectoría

Tras la movilización de 300 alumnos a Ciudad Universitaria para exigir seguridad por el asesinato de un compañero, la dirección de la FES Cuautitlán cedió a la presión y emitió una carta de no represalias.
mayo 9, 2026

A un mes del asesinato del estudiante Joel Ulises Cristóbal Castillo en Cuautitlán Izcalli, la crisis en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, Campo 4, rebasó la jurisdicción del Estado de México. Ayer viernes 8 de mayo, un contingente de aproximadamente 300 universitarios marchó hacia la Torre de Rectoría en Ciudad Universitaria para entregar formalmente un pliego petitorio y exigir la intervención directa de las máximas autoridades de la UNAM ante el presunto condicionamiento del diálogo.

La movilización, convocada bajo la consigna “¡La revolución es la educación del estudiante!”, articuló a distintas representaciones estudiantiles. Además del Consejo de Representantes Estudiantiles FESC, a la marcha se sumaron alumnos de la FES Acatlán, comités del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Olla Popular de Liberación Estudiantil y la Colectiva “En Llamas”.

El contingente se congregó a las 11:00 horas en las estaciones del metro Revolución y Buenavista, para posteriormente trasladarse al Parque de la Bombilla al mediodía. Desde ese punto, marcharon sobre la Avenida Insurgentes Sur.  Al llegar a las inmediaciones de las Islas de Ciudad Universitaria, los manifestantes realizaron un mitin donde hicieron pública la entrega del documento a las autoridades universitarias.

El pliego petitorio entregado en Rectoría expone las deficiencias estructurales de los campus universitarios ubicados en la periferia metropolitana, zonas marcadas por la incidencia delictiva y la falta de servicios urbanos básicos.

El documento se divide en cuatro ejes operativos:

  • Seguridad: aceleración en la instalación de cámaras de videovigilancia, establecimiento de rondines permanentes, construcción de la barda perimetral faltante y coordinación para vigilar las colonias aledañas. El homicidio de Cristóbal Castillo, ocurrido el 9 de abril, fue el punto de quiebre expuesto por los alumnos para evidenciar la urgencia de estas medidas.
  • Movilidad metropolitana: intervención institucional para gestionar la ampliación de la ruta del Mexibús hacia la zona norte de la entidad, obtención de una tarifa preferencial en el Tren Suburbano, incremento de la flotilla de unidades del Pumabus y regulación del transporte pesado que transita en las inmediaciones del Campo 4.
  • Infraestructura: rehabilitación de vialidades internas que actualmente operan como caminos de terracería, reparación de semáforos, construcción de banquetas y mantenimiento general en aulas y corredores.
  • Gobernanza: presentación de un cronograma transparente de obras públicas y atención sin intermediarios por parte de la Rectoría.

Hasta antes de la marcha, el conflicto se mantenía en un punto ciego burocrático: el documento de seguimiento del 5 de mayo advertía que no habría garantías hasta que se entregaran las instalaciones. Sin embargo, la presión de la movilización obligó a la dirección a mover sus piezas.

El viernes 8 de mayo, la dirección de la FES Cuautitlán publicó un documento oficial firmado por su titular, David Quintanar Guerrero, que funciona como la carta de no represalias exigida por el movimiento estudiantil para sentarse a negociar. En el oficio, la administración manifiesta pleno respeto a la organización estudiantil y oficializa el compromiso de no ejercer actos de incriminación, intimidación o criminalización. Garantiza, además, que no habrá acciones que vulneren de forma física, académica, moral, psicológica, administrativa o legal a la comunidad por su participación pacífica en el paro iniciado el pasado 16 de abril.

No obstante, el documento incluye una cláusula de contención. La dirección estipula que la carta surte efecto desde su publicación y hasta el término del paro, pero advierte claramente que perderá validez si se presentan conductas o faltas que contravengan la legislación universitaria.

La movilización funcionó como una demostración de capacidad de articulación metropolitana. Con la carta de no represalias formalmente expedida, el tablero cambia de cara a la mesa de trabajo programada para el próximo martes 12 de mayo. En esa cita se definirá si el documento institucional es suficiente para desactivar la desconfianza estudiantil o si el cierre del Campo 4 se prolonga.

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