¿Qué celebran Delfina y Macedo con Fernando Flores?

Fernando Flores fue vinculado a proceso por abuso de autoridad y semanas después apareció sonriente junto a Delfina Gómez y Héctor Macedo. La escena no prueba protección, pero sí abre dudas sobre la distancia institucional frente a una causa penal vigente.
  • ¿Qué celebran Delfina y Macedo con Fernando Flores?
  • ¿También esto es la 4T?
  • Juan Carlos todavía no sabe contar sus logros
  • José Luis Cervantes no se va en septiembre
  • Atlacomulco: gobernar después del mito

¿Qué celebran Delfina y Macedo con Fernando Flores?

Un juez vinculó a proceso a Fernando Flores por abuso de autoridad. Seis semanas después, Héctor Macedo, presidente del Poder Judicial, aparece felicitándolo y posando con él durante la entrega de premios del IAPEM. A su lado sonríe Delfina Gómez. El alcalde no está condenado y conserva intacta su presunción de inocencia, pero la fotografía es un despropósito. Nadie exigía excluirlo de la ceremonia; bastaba cierta prudencia frente a una causa penal abierta por la irrupción en el Club La Asunción con hombres armados y la agresión a uno de sus trabajadores. Macedo encabeza el poder que lo procesa y Delfina, el gobierno que deberá colaborar con las investigaciones. En lugar de distancia institucional, le ofrecieron aplausos, felicitaciones y una estampa de respetabilidad. La justicia todavía no resuelve el caso; el poder ya se tomó la foto del perdón.


¿También esto es la 4T?

La ceremonia no absolvió jurídicamente a Fernando Flores; hizo algo políticamente más revelador: lo acogió como un igual. El beso de Delfina Gómez y la sonrisa de Héctor Macedo no prueban que exista protección, pero sí exhiben cercanía con un alcalde vinculado a proceso. Allí está la grieta. Las instituciones no sólo deben actuar con imparcialidad; también deben evitar que sus gestos vuelvan inverosímil esa imparcialidad. La 4T llegó al poder prometiendo romper la antigua familiaridad entre autoridad, privilegio e impunidad. Por eso la escena resulta tan corrosiva: reproduce la gramática del régimen que decía combatir. No confirma que alguien en Palacio proteja a Flores; instala algo quizá más grave, la convicción social de que pertenece al mismo círculo de quienes podrían hacerlo. El juez lo procesa, la gobernadora lo abraza y el presidente del Tribunal sonríe: la ley lo señala, pero el poder lo reconoce como uno de los suyos.


Juan Carlos todavía no sabe contar sus logros

Juan Carlos González Romero tiene condiciones para competir por la candidatura de Morena en 2029. Su presencia en Facebook es amplia, constante y muy por encima de lo que consigue comunicar fuera de esa red. La reducción de la pobreza le ofrecía una oportunidad excepcional: casi 1.9 millones de mexiquenses dejaron esa condición, 375 mil salieron de la pobreza extrema y la carencia alimentaria cayó 5.7 puntos. Presentó las cifras y, correctamente, reconoció el liderazgo de Delfina Gómez. El problema fue otro: no explicó el tamaño de lo ocurrido ni consiguió que la noticia saliera del foro donde fue anunciada. Juan Carlos no necesita apropiarse de un logro colectivo, pero sí contar con claridad qué hizo la Secretaría de Bienestar bajo su conducción. Puede reconocer a la gobernadora, explicar el resultado y hablar de su trabajo sin confundir lealtad con silencio. Para llegar a 2029 no le bastará con hacer bien las cosas; tendrá que aprender a contarlas.

Para saber más: Casi 2 millones de mexiquenses salen de la pobreza durante el gobierno de Delfina Gómez


José Luis Cervantes no se va en septiembre

En los despachos de la élite jurídica, entre abogados de alcurnia y honorarios indiscutiblemente altos, corre la versión de que José Luis Cervantes renunciará después del informe de Delfina Gómez. El rumor parece tener más deseo que información. Cervantes fue nombrado por nueve años, su periodo concluye en marzo de 2031 y no existe hasta ahora señal pública de que prepare la salida. La Fiscalía ha tocado intereses que durante años parecieron intocables: la red de los verificentros, la manipulación de la nómina y los grupos que hicieron de algunas oficinas públicas un negocio privado. Es natural que quienes se sienten amenazados conviertan sus ganas en noticia y sus sobremesas en fuentes confidenciales. Pero el fiscal no piensa renunciar en septiembre. Él y su equipo tienen una certeza mucho más modesta sobre el futuro inmediato: llegar a diciembre y cobrar el aguinaldo.


Atlacomulco: gobernar después del mito

Nicolás Martínez Romero estará este miércoles en el Conversatorio AD. Gobierna un municipio pequeño, pero cargado de historia. Durante décadas, Atlacomulco fue mucho más que un lugar: apellido, escuela política y contraseña del poder mexiquense. En 2024, Morena ganó allí con 27 mil 152 votos y Martínez se convirtió en el primer alcalde de izquierda surgido de las urnas en uno de los territorios centrales del viejo priismo. Abogado, profesor y fundador local del PRD y de Morena, llegó al ayuntamiento sin haber ocupado antes un cargo público. Hay mucho que preguntarle: qué sobrevive del antiguo Atlacomulco, cuánto cambió realmente con la alternancia y hasta dónde puede un nuevo partido desmontar relaciones construidas durante generaciones. Morena conquistó el símbolo; Nicolás Martínez todavía debe demostrar qué puede hacer con él.

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