Delfina y Macedo en su laberinto

Exhibieron con él dos de las figuras institucionales más relevantes del estado.
  • El oficio de coyotear
  • Delfina y Macedo en su laberinto
  • Un favor de familia
  • Origen es destino
  • Honrosa distinción

El oficio de coyotear

Los Hernández Casillas hicieron millones con los organismos electorales. Fernando Flores Fernández hizo pingües negocios con gobiernos del PRI y del PAN. Unos colocaban urnas y mamparas. El otro, cajeros que imprimían actas de nacimiento. En el IEEM cambiaban los presidentes y los Hernández Casillas seguían vendiendo. A Flores le cambiaba el partido en el gobierno y encontraba dónde colocar sus módulos. Fundó CIFO Technologies en 2011. En 13 años de actividades, la empresa consiguió más de mil millones de pesos en contratos con el Fonacot, los gobiernos del Estado de México, Oaxaca, Querétaro y Yucatán, y el Ayuntamiento de Metepec, entre otros. En los últimos tres años no se han identificado nuevas adjudicaciones. Un taller puede hacer el gabinete para una computadora y una impresora. El coyote sabe en qué despacho colocarlo. Cuando una relación política decide quién se queda con el contrato, el negocio es el tráfico de influencias. La impresora va de por medio.


Delfina y Macedo en su laberinto

Desde hace días corre la versión, aún sin confirmar, de que el juez va a sobreseer la causa contra Fernando Flores Fernández por presunto abuso de autoridad en el Club La Asunción. Lo que sí vimos fue a Delfina Gómez entregarle al alcalde de Metepec un premio del IAPEM, con beso y abrazo, y a Héctor Macedo, presidente del Tribunal Superior de Justicia, felicitándolo y posando con él. Para entonces, Flores llevaba seis semanas vinculado a proceso. Podía recibir su premio y tenía derecho a defenderse. Delfina y Macedo podían ahorrarse la efusión. Ahora, si el juez cierra la causa y las razones del fallo dejan dudas, aquella foto les va a costar. A Macedo, porque preside el Poder Judicial del que se espera imparcialidad. A Delfina, porque la 4T llegó al gobierno prometiendo que los amigos del poder se someterían a las mismas reglas que todos. El juez tendrá que explicar su resolución. El beso y el abrazo se los van a cobrar a quienes los dieron.


Un favor de familia

Fernando Flores posa con Delfina Gómez y Héctor Macedo. Entre sus amigos panistas dice que, si se cae el caso La Asunción, no será por ellos. Ahí es donde presume a los Murat y sus gestiones con Fernando Amezcua Dosal, del equipo de Omar García Harfuch. La puerta que Flores dice tener es de familia. Sergio, hermano de Amezcua, está casado con Lorena Murat Hinojosa, hija del exgobernador José Murat Casab y hermana de Alejandro Murat, socio del alcalde de Metepec. El plan que Flores cuenta es que Amezcua le lleve el asunto a Harfuch y que éste le pida al fiscal mexiquense, José Luis Cervantes, dejar caer el proceso por presunto abuso de autoridad. Hasta ahí llega lo que presume el alcalde. En público le sirve la foto con Delfina y Macedo. En privado le sirve decir que puede llegar al fiscal sin pasar por ninguno de los dos.


Origen es destino

Amalia Pulido Gómez llegó a la presidencia del IEEM con los once votos del INE de Lorenzo Córdova, el beneplácito del PRI y la oposición de Morena. La nombraron por siete años el 30 de junio de 2022, cuando Alfredo del Mazo todavía gobernaba el Estado de México. En aquella sesión, Eurípides Flores, representante de Morena, cuestionó que se le encargara la elección mexiquense a una académica que había criticado públicamente a López Obrador y a la 4T. El PRI le dio su voto de confianza. Morena llevó el nombramiento al Tribunal Electoral y el 17 de agosto la Sala Superior lo confirmó. Al año siguiente, Pulido presidió el instituto que organizó la elección en la que Delfina Gómez acabó con los gobiernos del PRI en el estado. Guste o no, Amalia es parte de la herencia del régimen anterior. Morena ganó la gubernatura y se encontró en el IEEM con seis años por delante del nombramiento que había impugnado.


Honrosa distinción

La doble moral del PAN mexiquense tiene en Anuar Azar a un buen vocero. En Izcalli, de un pleito por el permiso para una función de teatro sacó un represor, declaró adversario a Daniel Serrano y pidió su destitución. En Metepec, donde un juez sí vinculó a proceso a Fernando Flores por presunto abuso de autoridad, a Azar se le acabó la indignación. Tampoco parece incomodarle que Enrique Vargas y Romina Contreras vayan para doce años entre los dos en Huixquilucan y él ya quiera volver, o que Pedro Rodríguez les pida a beneficiarios de programas municipales que promuevan a su esposa para sucederlo en Atizapán. Qué exigente se pone el PAN con el poder cuando lo ejerce otro. Serrano debería agradecer la honrosa distinción. De la derechita bisnera mexiquense, lo preocupante sería merecer un elogio.

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