- ¿Pueden trucarse las licitaciones?
- ¿Por qué permanece López Corral?
- ¿Quién controla los fideicomisos mexiquenses?
- ¿Puede Higinio predicar honradez?
- ¿Qué busca Vázquez en Texcoco?
¿Pueden trucarse las licitaciones?
El IEEM cuenta votos y gasta dinero. De ambas tareas depende su credibilidad. Una licitación ofrece una promesa elemental: que el mérito de una propuesta valdrá más que las relaciones de quien la presenta. Pero entre cumplir un procedimiento y garantizar una compra honrada puede abrirse una distancia considerable. ¿Cómo saber si hubo competencia o si los participantes acudieron a una ceremonia cuyo ganador ya tenía reservado el asiento?
A. Ningún reglamento merece la eternidad, menos aún si administra dinero ajeno. ¿Qué puede perfeccionarse en las adquisiciones del IEEM para ofrecer mayores garantías de precio, calidad y honradez? ¿Por qué no someter sus reglas a una evaluación independiente que examine quién puede competir, cómo se comparan las ofertas y qué recibe finalmente el instituto? ¿Qué tendría de amenazante una reforma que hiciera más difícil el favoritismo y más fácil demostrar una compra limpia?
B. La puerta puede estar abierta y el paso reservado. Un requisito innecesario, una especificación que sólo satisface determinada empresa, un plazo injustificadamente breve o una evaluación indulgente con unos y rigurosa con otros pueden inclinar un concurso antes del fallo. ¿Qué controles tiene el IEEM para detectar esas maniobras desde la elaboración de las bases? ¿Quién examina si cada exigencia técnica sirve para comprar mejor o para reducir la competencia? ¿Quién vigila que el traje se corte a la medida de la necesidad pública y no de un proveedor?
C. El IEEM tiene historia; sus problemas de contratación, también. En 2005, el caso Cartonera Plástica quedó bajo escrutinio y la auditoría recogida en el Diario de Debates de la Legislatura documentó irregularidades en el procedimiento. ¿Qué se esclareció de aquel episodio, cuáles de las denuncias de corrupción se acreditaron y quién respondió por ellas? ¿Dónde puede consultar un ciudadano el desenlace completo, más allá del escándalo y sus titulares? ¿Qué cambió desde entonces y cómo demostrar que los controles actuales habrían impedido aquellas anomalías?
D. La honradez de los funcionarios es exigible; la eficacia de los controles, también. ¿Qué contrapesos existen entre quienes definen una compra, redactan las bases, evalúan las propuestas, autorizan el gasto y reciben los bienes? ¿Quién verifica, con referencias independientes, que el precio fue competitivo y que la calidad contratada llegó al almacén? Cuando todas las firmas están en su sitio, pero la compra perjudica al patrimonio público, ¿la responsabilidad tiene nombre y apellido o se disuelve entre los asistentes a la sesión?
E. Molestarse ante un cuestionamiento no demuestra una culpa. Tampoco concede inmunidad frente a la pregunta. ¿A quién puede incomodar que se examinen las compras del IEEM: a los ciudadanos que las pagan, a las empresas que quieren competir o a quienes pudieran beneficiarse de que todo siga igual? ¿Qué argumentos permitirían distinguir la defensa legítima frente a una acusación injusta del empeño en volver intocable un procedimiento? ¿Desde cuándo pedir cuentas del dinero público constituye una descortesía hacia quien debe rendirlas?
¿Por qué permanece López Corral?
Dieciocho años en la Secretaría Ejecutiva del IEEM merecen una explicación pública. La experiencia acumulada puede servir a una institución; la dependencia de un solo funcionario puede debilitarla. Mientras cambian presidencias y consejerías, Francisco Javier López Corral permanece. ¿Qué explica esa continuidad y dónde termina el reconocimiento a su capacidad para comenzar la costumbre de considerarlo insustituible?
A. En 2021, al designarlo por otros seis años, el Consejo General destacó su profesionalismo, sus decisiones oportunas y su contribución a la organización de elecciones. ¿Qué resultados medibles sustentaron aquellos elogios? ¿Cuánto mejoró la administración bajo su conducción, qué ahorros consiguió, qué prácticas corrigió y qué problemas dejó pendientes? La antigüedad acredita tiempo; el desempeño exige otras pruebas. ¿Cómo saber si conservarlo fue la mejor decisión y no la más cómoda?
B. La preparación técnica puede explicar una designación; una permanencia de casi dos décadas obliga a examinar también las relaciones de confianza que la sostienen. ¿Qué peso han tenido sus conocimientos, su trato con las consejerías y su interlocución con los partidos? ¿Quiénes han defendido su continuidad y con qué argumentos? ¿Qué intereses ha debido conciliar y cómo ha resuelto sus conflictos? ¿Dónde puede comprobarse que la lealtad al instituto ha prevalecido sobre cualquier compromiso con quienes favorecieron su permanencia?
C. El poder de una oficina se conoce por lo que pasa cuando su titular dice sí, dice no o deja un expediente esperando. López Corral representa legalmente al IEEM, coordina su administración y supervisa sus órganos ejecutivos. ¿Cuánta influencia le concede, además de esas facultades, conocer desde hace dieciocho años el funcionamiento del organismo? ¿Quién puede revisar sus decisiones, corregirlas y exigirle cuentas? ¿La memoria institucional está suficientemente compartida o una parte de la autoridad de quienes llegan depende de lo que él les cuenta?
D. Dieciocho años dejan una historia de decisiones y firmas. ¿Cuántos contratos de adquisición ha suscrito, por qué monto acumulado y con qué proveedores? ¿Qué empresas se repiten, cuánto han cobrado y qué razones justificaron elegirlas? ¿Cuántas de esas operaciones recibieron observaciones de auditoría y cómo se resolvieron? Una firma tampoco dice por sí sola quién propuso, evaluó o decidió. ¿Puede el IEEM presentar un balance que permita reconocer la responsabilidad de cada participante, incluida la de su secretario ejecutivo?
E. Para esclarecer la relación entre funcionarios y proveedores, lo primero es establecer si la hubo. ¿Conoce López Corral a alguno de los hermanos Hernández Casillas? En caso afirmativo, ¿cuál ha sido la naturaleza de ese trato? ¿Ha existido alguna reunión relacionada con asuntos del IEEM? ¿Solicitó alguna vez a la presidenta que los recibiera, o recibió de ella alguna encomienda para atenderlos? ¿Qué información permitiría acreditar o descartar esos contactos y, si existieron, conocer su objeto?
¿Quién controla los fideicomisos mexiquenses?
Alrededor de 41 mil millones de pesos en fideicomisos, según lo declarado por el secretario de Finanzas, merecen algo más que una mención al paso en una comparecencia. El anuncio dejó sin precisar cuánto conservan hoy, qué compromisos tienen y qué beneficios producen. Detrás de la cifra hay dinero del pueblo, decisiones y responsables. ¿Quién puede seguir su recorrido desde que salió del presupuesto hasta su destino?
A. Antes de discutir cuáles deben desaparecer, habría que saber cuántos existen. El secretario habló de 52 fideicomisos y después de 53: ¿a qué obedece la diferencia? ¿Dónde puede consultarse el inventario completo, con sus nombres, fechas de constitución, patrimonio y situación jurídica? ¿Cuáles operan, cuáles están en liquidación y cuáles conservan obligaciones pendientes? ¿Sobre qué inventario se decidió que algunos ya no deben continuar?
B. El dinero no se administra solo. ¿Quién constituyó cada fideicomiso, qué institución fiduciaria maneja su patrimonio y quiénes integran los comités técnicos? ¿En qué bancos están los recursos y quién autoriza su disposición? ¿Cómo fueron nombrados quienes toman esas decisiones, cuánto tiempo llevan ahí y quién revisa sus instrucciones? Una responsabilidad repartida puede terminar siendo una responsabilidad sin dueño. ¿Quién tiene las llaves y ante quién responde cuando las usa?
C. Cada fideicomiso debió nacer para resolver algo. ¿Quién promovió su creación, durante qué gobierno y con qué justificación? ¿De dónde salieron las aportaciones y quiénes debían beneficiarse? ¿Qué resultados permiten comprobar que cumplieron su cometido? El tiempo puede volver innecesario lo que alguna vez fue útil, aunque sus administradores no lo adviertan con el mismo entusiasmo. ¿Cuáles conservan una razón de ser y cuáles podrían haber sobrevivido a su propósito?
D. Los 41 mil millones de pesos necesitan fecha y apellido. ¿Cuánto corresponde a efectivo e inversiones, cuánto a otros bienes y cuánto está comprometido? ¿Qué rendimientos han producido, qué comisiones cobran las fiduciarias y cuánto cuesta mantener cada instrumento? ¿Quién compara esos costos con los beneficios que recibe la población? ¿Cuánto queda hoy de aquel patrimonio y qué parte podría recuperarse una vez satisfechas sus obligaciones?
E. Finanzas identificó 19 fideicomisos susceptibles de extinción. ¿Cuáles son y qué encontró en ellos: objetivos cumplidos, funciones innecesarias, costos excesivos o alguna otra circunstancia? ¿Desde cuándo se conoce su situación y qué se ha hecho al respecto? Si quedan remanentes, ¿quién decidirá su destino y cómo podrá seguirles la pista la ciudadanía? ¿Qué garantías habrá para que al cerrar las cuentas no se cierre también la posibilidad de saber qué ocurrió con el dinero?
¿Puede Higinio predicar honradez?
«Es vox populi la corrupción que corroe todavía, a ocho años del cambio», declaró Higinio Martínez a El País. La advertencia merece atención, también cuando obliga a volver la mirada hacia quien la pronuncia. Cinco décadas en la política permiten conocer los resortes del poder; también dejan decisiones por explicar. ¿Con qué severidad está dispuesto a examinar su propia trayectoria quien reclama cuentas a los demás?
A. En 1999, la oposición llegó dividida a la elección que ganó Arturo Montiel. Higinio promovió inicialmente una alianza; después negó las nuevas negociaciones anunciadas por José Luis Durán Reveles. ¿Qué frustró el acuerdo y qué responsabilidad reconoce en aquel desenlace? ¿Hasta dónde pesaron las diferencias de proyecto y cuánto la disputa por encabezar la candidatura? Montiel ganó, Peña Nieto lo sucedió y después llegó a la Presidencia. ¿Qué balance hace de aquella oportunidad perdida quien hoy lamenta cuánto tardó en salir el PRI?
B. Los Proyectos de Prestación de Servicios comprometieron recursos de varias administraciones mexiquenses; el gobierno actual cuestiona sus condiciones contractuales. ¿Qué participación tuvo Higinio, como diputado local, en las decisiones que hicieron posibles esos compromisos? ¿Qué votó, qué reservas presentó y qué controles exigió? ¿Qué dicen las actas sobre su actuación? ¿Su paso por el Congreso dejó una oposición documentada a esos esquemas, contribuyó a facilitarlos o tuvo otro alcance que deba explicar?
C. Los reportajes sobre su entorno familiar mencionan Grupo Mauler y Grupo Empresarial Lumeh, relacionados con sus hijos, además de constructoras vinculadas con otros familiares. ¿Qué empresas pertenecen a cada uno y cuáles han recibido contratos públicos o partidistas? ¿Cuánto han cobrado, por qué servicios y mediante qué procedimientos? Tener un padre influyente no inhabilita para hacer negocios; exige esclarecer las condiciones en que se hacen. ¿Qué permite comprobar que las empresas familiares han competido sin la ventaja de su apellido?
D. Desde 2017 hay señalamientos sobre adquisiciones inmobiliarias atribuidas a Higinio y a sus hijos. ¿Cuáles son ciertos, cuáles falsos y cuáles suman patrimonios distintos para fabricar una sola fortuna? ¿Qué documentos permiten reconocer los bienes del senador y el origen de los recursos con que los adquirió? ¿Qué ha aclarado y qué falta por esclarecer? ¿Puede ofrecer una explicación patrimonial tan precisa como enérgica es su denuncia de la corrupción? ¿Qué revela esa historia sobre la distancia entre sus convicciones de izquierda y su manera de ejercer el poder?
E. Decir que una corrupción es vox populi deja una pregunta: ¿qué sabe quien lo dice? ¿Higinio habla de rumores, de indicios o de hechos que conoce directamente? ¿Ha presentado denuncias ante las autoridades competentes; cuáles y con qué pruebas? Si no lo ha hecho, ¿qué se lo impide? ¿Está dispuesto a poner nombres y documentos sobre la mesa, incluso si alguno pertenece a su propio grupo político?
¿Qué busca Vázquez en Texcoco?
Francisco Vázquez tiene una curul, conduce la bancada de Morena y preside la Junta de Coordinación Política. Negocia con las demás fuerzas, participa en las decisiones presupuestales del Legislativo y tiene interlocución con el gobierno estatal. Aun así, quiere contender por Texcoco. ¿Qué ofrece esa alcaldía que vuelve atractivo cambiar de asiento? El amor al terruño merece respeto; como explicación política, todavía deja bastante por preguntar.
A. Gobernar Texcoco supondría cambiar la negociación parlamentaria por la responsabilidad cotidiana de una administración. ¿Qué quiere hacer Vázquez en el municipio que justifique esa mudanza? ¿Qué proyecto tiene, qué problemas considera mal atendidos y qué decisiones tomaría desde el primer día? Haber nacido allí explica su pertenencia, pero no acredita por sí mismo una propuesta. ¿Qué ganarían los texcocanos con su llegada que hoy no tengan?
B. El Poder Legislativo dispone este año de 2 mil 346.6 millones de pesos; Texcoco, de mil 740.2 millones. El dinero no explica por sí solo el atractivo de un cargo. ¿Busca pasar de concertar decisiones a ejecutarlas, tener una administración propia y someterse al juicio de sus resultados? ¿Le interesa construir una fuerza territorial que pueda conservar después del encargo? ¿Qué podría darle una alcaldía de menor presupuesto que no le concede la presidencia de la Jucopo?
C. En Texcoco gobierna Nazario Gutiérrez, quien ha expresado su intención de continuar. Allí también se asienta una parte de la influencia política de Higinio Martínez. ¿La aspiración de Vázquez nace de diferencias sobre cómo gobernar el municipio o de una disputa por quién conduce al grupo que ha gobernado durante años? ¿Qué cambiaría para los habitantes con uno u otro? ¿Se está discutiendo el futuro de Texcoco o el lugar que ocupará cada quien en el futuro de Morena?
D. Vázquez ha dicho que esperará la definición de la gobernadora. ¿Espera su opinión, su respaldo o una instrucción? ¿Qué lugar corresponde entonces al procedimiento partidista y a quienes aspiran a participar en él? Mantiene abierta, además, la posibilidad de buscar otra diputación. ¿La alcaldía es una decisión por la que está dispuesto a jugarse su posición o una de las opciones que lleva a la mesa? ¿Cuándo sabremos qué quiere y de quién depende conseguirlo?
E. Antes de gobernar tendría que ganar dos veces: la candidatura y la elección. ¿Qué ocurriría si pierde alguna de las dos? ¿Cómo afectaría a su liderazgo que su partido prefiriera a otro aspirante o que los ciudadanos eligieran a otro gobierno? ¿Se quedaría a trabajar en Texcoco sin cargo o buscaría acomodo en otra parte? ¿El amor al terruño alcanzaría para quedarse después de una derrota?

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