Fernando Flores Fernández dejó Metepec para viajar a El Salvador. Permanecerá fuera del país del 17 al 20 de agosto, poco más de un mes después de haber sido vinculado a proceso por su probable responsabilidad en el delito de abuso de autoridad.
La salida aparece en el orden del día de la Diputación Permanente del Congreso del Estado de México como un “viaje de trabajo al extranjero”. El documento solo consigna el destino y las fechas. No identifica a la institución anfitriona, a los integrantes de la comitiva ni el origen de los recursos empleados.
Antes de partir, Flores dijo que recibiría capacitación en seguridad “con la gente del gobierno de El Salvador, con la gente de Bukele”. Habló en plural, pero el Ayuntamiento no ha informado quiénes viajaron con él.
Tampoco ha explicado quién cubrirá los boletos de avión, hospedaje, alimentos, traslados y viáticos. No se sabe si los gastos serán pagados por el municipio, el Gobierno salvadoreño, alguna organización privada o el propio alcalde.
La visita no coincide con ninguna actividad anunciada por la Presidencia de El Salvador, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, la Policía Nacional Civil o la Academia Nacional de Seguridad Pública. En las agendas oficiales no aparece un curso dirigido a autoridades mexicanas ni una reunión relacionada con el Ayuntamiento de Metepec.
Hasta ahora tampoco se ha informado de un encuentro con Nayib Bukele, integrantes de su gabinete, dirigentes de Nuevas Ideas o representantes de la Conferencia Política de Acción Conservadora, CPAC.
La ausencia de información pública no significa que las reuniones no vayan a realizarse. Significa que el gobierno de Metepec no ha dado los elementos necesarios para saber si se trata de una capacitación institucional, una visita política o ambas cosas.

Un alcalde procesado
Flores salió del país mientras enfrenta un proceso penal por los hechos ocurridos el 4 de junio en el Club Deportivo La Asunción. Ese día ingresó en las instalaciones acompañado por varias personas, entre ellas hombres armados. Los videos difundidos posteriormente también registraron agresiones contra uno de los socios.
La Fiscalía mexiquense lo acusó de abuso de autoridad y lesiones. Este último señalamiento concluyó mediante un acuerdo reparatorio con las víctimas, pero un juez resolvió que el procedimiento por abuso de autoridad debía continuar.
La vinculación a proceso no equivale a una condena ni obliga a Flores a separarse del cargo. Las medidas cautelares conocidas tampoco le impiden salir del país. Debe firmar periódicamente ante el juzgado y tiene prohibido acercarse al club y a las víctimas.
Su viaje es legal mientras el juez no determine lo contrario. Lo que no ha sido explicado es por qué decidió ausentarse para conocer el modelo salvadoreño de seguridad en medio de un proceso relacionado precisamente con el ejercicio indebido de la autoridad.
Flores no pidió permiso al Congreso. La Ley Orgánica Municipal solo le exige comunicar previamente a la Legislatura y al cabildo los propósitos de sus salidas al extranjero. También debe presentar un informe de actividades durante los diez días posteriores a su regreso.
El registro legislativo confirma que notificó el viaje, pero no permite saber si informó al cabildo ni con qué detalle expuso sus objetivos. El comunicado completo no ha sido difundido.

A su regreso tendrá que informar con quién se reunió, quiénes lo acompañaron, cuánto costó la visita, quién la pagó y qué acciones pretende aplicar en Metepec.
Una larga lista de destinos
El Salvador es la escala más reciente de una agenda internacional que ha convertido a Flores, entre sus críticos, en el “alcalde turista”.
En mayo de 2025 viajó con su esposa, Iraí Albarrán, al Vaticano para asistir al inicio del pontificado de León XIV. Su equipo aseguró que los gastos habían sido cubiertos con recursos personales y que no hubo erogaciones municipales. Era la segunda visita de Flores a la Santa Sede desde que llegó a la presidencia municipal.
Durante aquella estancia difundió imágenes de saludos protocolarios con representantes del Vaticano e integrantes de delegaciones extranjeras. Dijo que había acudido a “pedir muchas bendiciones para el pueblo de Metepec”.
Un año antes, en julio de 2024, estuvo en Washington para participar en una cumbre internacional contra la trata de personas. El encuentro reunió a políticos mexicanos, activistas y dirigentes relacionados con CPAC. Matt Schlapp, presidente de esa organización conservadora, clausuró los trabajos.
Flores recibió un reconocimiento y presentó acciones de su gobierno contra la trata. En Washington también hizo explícita su identidad política: “No podemos ser una derecha de clóset”, dijo durante uno de esos encuentros.
Los viajes continuaron en 2026. En enero asistió en Madrid a la edición 46 de la Feria Internacional de Turismo, celebrada en IFEMA.

En abril estuvo en Miami en actividades relacionadas con seguridad pública y problemas urbanos. En el informe entregado posteriormente, señaló que había participado como panelista con el tema “Metepec, ciudad que funciona”.
El diputado morenista Octavio Martínez calificó aquel reporte como un documento “de naturaleza turística”. Reprochó que no incluyera el costo de la visita ni explicara su utilidad para los habitantes del municipio. También exigió conocer cuánto se había gastado en vuelos, hospedaje y viáticos, y quiénes habían acompañado al alcalde.
En junio, Flores notificó otra salida a Cambridge, Massachusetts, del 8 al 10 de ese mes. El registro legislativo señaló el destino y las fechas, pero dejó sin aclarar la agenda y los resultados.
El gobierno municipal no ha presentado un informe que reúna los costos y beneficios de estas giras. No se conocen inversiones, convenios ejecutados, recursos adicionales ni mejoras en los servicios públicos que puedan atribuirse a ellas.
Los viajes han dejado fotografías, reconocimientos, conferencias y presencia en redes. Sus beneficios para Metepec no han sido demostrados.
Turismo inspiracional de derechas

El itinerario también muestra las afinidades del alcalde. El Vaticano le ofrece la estampa religiosa; Madrid y Miami, la proyección internacional; Washington, la relación con CPAC; y El Salvador, la cercanía con el modelo de seguridad más admirado por la derecha latinoamericana.
Bukele redujo drásticamente los homicidios, pero lo hizo bajo un régimen de excepción prolongado, con detenciones masivas, una creciente participación militar y un debilitamiento de los contrapesos institucionales. Su política de seguridad se ha convertido en una marca exportable y en destino obligado para gobernantes que buscan apropiarse de su popularidad.
Flores no ha dicho qué parte de ese modelo quiere conocer ni qué medidas podrían aplicarse dentro de las atribuciones de una policía municipal mexicana.
El alcalde ha acumulado destinos, reconocimientos y fotografías. Los habitantes de Metepec siguen esperando resultados.


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