La Educación es lo de menos

Hace apenas un año, cuando solicitó licencia al Senado de la República para venir a integrarse al gabinete estatal en carácter de secretaria de Educación Pública, Ana Lilia Herrera Anzaldo declaró: "Voy al equipo de Eruviel Ávila a construir soluciones en el campo de la educación cuando la gente está cansada de ver que la política es el espacio para la ambición. La sociedad espera respuestas a sus problemas". Bien, pues pasaron escasos 11 meses y días desde su llegada y renunció al cargo esta semana. Se va, pues, a sus labores en el Senado y nos queda preguntar ¿qué
junio 15, 2017

Hace apenas un año, cuando solicitó licencia al Senado de la República para venir a integrarse al gabinete estatal en carácter de secretaria de Educación Pública, Ana Lilia Herrera Anzaldo declaró: "Voy al equipo de Eruviel Ávila a construir soluciones en el campo de la educación cuando la gente está cansada de ver que la política es el espacio para la ambición. La sociedad espera respuestas a sus problemas". Bien, pues pasaron escasos 11 meses y días desde su llegada y renunció al cargo esta semana. Se va, pues, a sus labores en el Senado y nos queda preguntar ¿qué soluciones en el campo de la educación construyó?

Si uno se toma en serio la idea del servicio público, no cabe espacio para la improvisación, para la chambonería, para la retórica hueca ni la inmediatez. Es imposible que en menos de un año la señora Herrera Anzaldo haya logrado siquiera enterarse de las características del sistema educativo en el Estado de México, pero ya se fue.

Nuestra entidad sigue con cientos de miles de analfabetas, con más de la mitad de su población mayor a 15 años con sólo primaria y secundaria terminados y con un bajísimo 17% de estudiantes que logran hacer "todo el recorrido" escolarizado hasta concluir la formación superior, muchas veces sólo para enfrentarse al mercado laboral en calidad de pasantes y darse cuenta de las cada vez más precarias condiciones del mercado laboral.

Ella decía (y en eso debe concedérsele que hace una buena lectura de la opinión pública) que la gente está cansada de ver que la política es el espacio para la ambición", pero al irse, nos deja claro que ella no tenía interés alguno (ni conocimiento de causa) para trabajar por la Educación, sólo le movía la intención de entrar al juego de la sucesión de gobernador de la entidad.

Ella no tiene formación en el campo educativo, nunca ha estado al frente de una aula, de una escuela, de una supervisión escolar. No sabe lo que es tener en sus manos el destino de un grupo de estudiantes, de tener que imaginar la mejor manera de que logren aprender, de buscar modelos pedagógicos para generar mejores resultados, de propiciar comunidades de aprendizaje donde las autoridades sólo ven números y cifras de rendimiento escolar, eficiencia terminal y deserción.

El paso la señora Herrera por la Secretaría de Educación no será recordado por ningún logro significativo, una propuesta innovadora o una iniciativa trascendente en materia educativa. El cargo lo ocupó para tratar de cotizarse políticamente y entrar en "la jugada" por la gubernatura. ¿Sirviendo a qué fines y operando para qué equipo? Eso es no importa tanto como el hecho que confirma su efímero paso por la Secretaría: que la Educación es lo que menos importa cuando se trata de nombrar a un nuevo titular.

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