¿La FILEM vino a menos?

Hace un año escribíamos en este mismo espacio acerca de la entonces nueva Feria Internacional del Libro del Estado de México (promocionada con sus siglas: FILEM). En aquella ocasión señalamos que, ante la evidente disminución del número de la librerías en el país, organizar una feria del libro puede ser una iniciativa plausible para fomentar la lectura y, con un poco de suerte, acercar al mundo de los libros a ciertos sectores de la población mexiquense que no siempre tienen acceso a una oferta variada de productos editoriales. Pero en aquella ocasión también advertimos que era necesario el paso del
agosto 10, 2016

Hace un año escribíamos en este mismo espacio acerca de la entonces nueva Feria Internacional del Libro del Estado de México (promocionada con sus siglas: FILEM). En aquella ocasión señalamos que, ante la evidente disminución del número de la librerías en el país, organizar una feria del libro puede ser una iniciativa plausible para fomentar la lectura y, con un poco de suerte, acercar al mundo de los libros a ciertos sectores de la población mexiquense que no siempre tienen acceso a una oferta variada de productos editoriales. Pero en aquella ocasión también advertimos que era necesario el paso del tiempo para ver en qué medida la FILEM era una iniciativa sólida, que buscara permanencia en el tiempo y tuviera aspiraciones de crecer y posicionarse en el calendario anual de ferias de libro, o si por el contrario se trata de una ocurrencia coyuntural.

Bueno, pues a un año de distancia, este martes se anunció la segunda edición de la FILEM y lamentablemente parece que no hubo un crecimiento, sino cierto retroceso. ¿Por qué? Pues debido a que lo anunciado ayer, en comparación con lo que hubo el año pasado muestra esa tendencia. Vemos los número (y utilizo los boletines oficiales para ello): en la edición 2015 se anunció la participación de “150 casas editoriales de 10 países invitados como España, Líbano, Irán y Argentina; asimismo, habrá más de 400 actividades artísticas como obras de teatro, conciertos, exposiciones, y se realizarán más de 200 actividades académicas con la intervención de intelectuales nacionales e internacionales como los escritores Lyn Coffin, Eusebio Ruvalcaba, Eduardo Milán y Ángeles González Gamio, que realizarán presentaciones de libros, darán conferencias e interactuarán con los asistentes“

Por lo que toca al anunció hecho este martes para la edición 2016 se dijo que “contará con la participación de 150 casas editoriales y se han sumado a ella 12 países; esta FILEM rendirá homenaje al escritor Miguel León Portilla. También los asistentes podrán disfrutar de más de 300 actividades académicas, 100 actividades artísticas y más de 50 talleres.”

De la propia conferencia de prensa llama la atención que disminuyó el número y nivel de quienes la protagonizaron en 2015 y quienes ahora hicieron el anuncio: no estuvo el alcalde ni el Secretario Técnico del Consejo Editorial para la Administración Pública Estatal. También se supo que fue reducido el número de sedes para los eventos de la FILEM 2016 concentrándose todo en la Plaza Cívica.

En síntesis, de un año al otro, la FILEM no logró sumar ni un solo expositor más, se contrajo todo a una sola sede, el número global de actividades artísticas y académicas es menor que las de 2015, además de que no se anunciaron figuras “taquileras” para presentar algún libro o dictar una conferencia que cumplieran el objetivo de atraer a los visitantes de la feria.

Sigamos dándole el beneficio de la duda al futuro de la FILEM, sin embargo vale anotar un par de cosas que no deberían pasarse por alto si de verdad se piensa en hacer que crezca. En primer lugar debe recordarse que el origen de las ferias comerciales (sea del tipo que sea) tiene que ver con los problemas de distribución, así que su sentido es reunir en un solo espacio y durante un tiempo conveniente a la oferta y la demanda de determinados productos. En este caso parece que se concentra todo el trabajo y la atención en concentrar la oferta, pero no se sabe de un trabajo adicional para también hacer lo mismo con la demanda. No basta que la entrada sea gratis y que esté en el centro de la ciudad. Quizá sea necesario recurrir a otras estrategias para concentrar a los potenciales lectores. Ello seguro que podría abonar a que otros expositores se animen a tomar parte.

Y, en segundo lugar, dado que la actividad editorial es básicamente una industria, una feria del libro es un estrategia de marketing para las empresas. En ese sentido, si éstas no tienen por parte de los organizadores información clara sobre el total de visitates (con datos auditados de la edición anterior), sobre su flujo por hora, los días más activos, la cantidad efectiva de visitantes cualificados y sus acompañantes, el indice de interés de los visitantes (que es un registro muy técnico, útil para las ventas) y otros datos que permitan a los expositores ver su asistencia a la feria como una actividad con objetivos comerciales claros y alcanzables, difícilmente podrán crecer el número de sellos editoriales que tomen parte a futuro en la FILEM. Hay que esperar los resultados de esta feria, que se celebrará del 26 de agosto al 4 de septiembre en la Plaza Cívica, y dentro de un año veremos en qué sentido marcha.

 

 

 

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