Lo mejor del se dice que…
El procurador de Justicia no se cansa de pasarse una y otra vez de vivo, no tiene el menor respeto por los contribuyentes del Estado de México que pagan su abultado como inmerecido salario y prestaciones a la luz de sus resultados. La oficina de comunicación bajo sus órdenes, difundió hace días un boletín tan estúpido como charlatán, que desafortunadamente fue reproducido sin cuestionamientos por la mayoría de los medios, en el que muy orondo se regodeaba presumiendo la sentencia de “2 mil 648 años de prisión” contra el defraudador Salvador Soto Vázquez de la caja de ahorro “La Mexiquense”. Nada más falso. La pena máxima para el delito que se le imputa es de 12 años, de los cuales ya ha pasado 10 en prisión. Podría apelar y lograr su libertad en 2 años, como parece sucederá y como pasó con su coacusado Adolfo Bernal Osorio.
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Aquellos que llegaron a pensar que ahora sí se reordenaría al transporte en Toluca, se quedarán esperando, mínimo hasta el próximo sexenio, en éste no será posible. Volvieron a ganar los dueños del negocio. Pudieron más los intereses políticos y económicos que el bienestar colectivo, la seguridad de los usuarios o la preservación del medio ambiente. Faltando un año para la elección de gobernador, en el gobierno no quisieron echarse la bronca encima, prefirieron llevársela nadando de a muertito. Charlatanería pura.
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El pasado fin de semana regresó a Toluca el ahora diputado federal por Sinaloa, su tierra natal, David López, uno de los hombres más cercanos a Peña Nieto y a Alfredo del Mazo. Estuvo aquí para inaugurar, con su hijo alcalde de Metepec, David López Jr., la remodelación del restaurante Los Arcos de Plaza Sendero, del que es socio. Se había corrido la invitación al gobernador Eruviel Ávila quien a final de cuentas no asistió. Parece que el poder de convocatoria ha menguado.
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El mes próximo vence el plazo para terminar la implementación del nuevo sistema penal acusatorio, cuyas principal característica es el cambio de paradigma, es decir, se pasa de un modelo inquisitorio a uno acusatorio, con el principio de presunción de inocencia como base y la oralidad. Romper las inercias de décadas en el Poder Judicial del Estado de México no ha sido nada fácil, pero se ha logrado un gran avance. Donde las cosas están para llorar, es la Procuraduría de Justicia que permanece tan cavernaria como en sus peores épocas. Algo debe hacer con urgencia el gobernador.


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