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Mujeres jóvenes, las más afectadas por el desempleo en Edomex

La subcontratación y la informalidad son otros factores que repercuten en la calidad de vida de las mujeres que trabajan

La tasa de desocupación de mujeres jóvenes mexiquenses fue de 12.9 por ciento en el primer trimestre de 2021, esto significa que tuvo un incremento de 4.9 por ciento respecto al año anterior, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe).

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La Organización Internacional del Trabajo explica que el desempleo de jóvenes se agudizó durante la crisis causada por el covid-19, ya que este sector se emplea principalmente en sector de servicios y la economía informal, pero debido a la brecha de género, las mujeres —cuya actividad económica principal también se encuentra en las actividades terciarias— resultan todavía más afectadas.

En el Estado de México, específicamente, la tasa de desocupación de las mujeres jóvenes es de 12.9 por ciento, casi el doble que la tasa de desocupación de las mujeres mayores, que registró 6.9 por ciento durante el mismo periodo de tiempo.

De las 7.2 millones de Personas Económicamente Activas (PEA) que hay en la entidad, 2.6 son mujeres; en otras palabras, la tasa de participación laboral que tienen ellas es de 38.9 por ciento, frente el 71.9 por ciento que ocupa la tasa masculina. Además, la cifra que se registró durante el primer trimestre del año tuvo una reducción anual de 327 mil 99 mujeres.

Al respecto, Diana Vargas, maestra en Economía, explica que el desempleo y la tasa de desocupación para las mujeres obedece a que son ellas quienes laboran en los sectores de servicios, uno de los rubros más afectados cuando se suspendieron esas actividades debido a la pandemia por covid-19.

La mayoría de los empleos perdidos fueron los de las mujeres […], en parte tienen que ver con que la mayoría de los sectores que pararon fueron sectores terciarios y de servicios que emplean en su mayoría mano de obra femenina, poco calificada”, precisa en entrevista a este medio.

Aunado a las tasas de desempleo registradas para las mujeres jóvenes y adultas, la subcontratación y la informalidad son otros factores que repercuten en la calidad de vida de este sector. La Enoe precisa que 56.6% de mujeres trabajan de manera informal. 

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Diana Vargas señala que este fenómeno es producto de la crisis económica por la que atraviesa el país y el empobrecimiento de la población. Sin embargo, las mujeres son más vulnerables al desempleo, percibir salarios bajos y a la subcontratación debido al papel histórico de subordinación que tienen en el sistema económico y social.

Producto de la crisis es el aumento de las mujeres subocupadas. De 2020 al 2021 ha implicado un aumento de 70 por ciento […], tiene que ver con la subordinación […] por cómo ha estado orientada la estructura de la sociedad en términos de género y esas condiciones subordinadas a la estructura económica”, señala.

“Feminización de la pobreza”

Los bajos salarios percibidos por las mujeres ocupadas dificultan que tengan acceso a la canasta básica alimentaria y a la cobertura de los servicios básicos.

Según los datos de la Enoe, 725 mil mujeres ocupadas de manera informal ganan un salario, mientras que 373 mil perciben de 1 a 2 salarios mínimos por su actividad económica. Además, aproximadamente el 70 por ciento de las mujeres vive con 2 salarios mínimos, expresa la maestra en Economía.

Tales situaciones derivan en que la población femenina viva en situación de pobreza.

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Vargas también explica que de acuerdo con los datos se pueble hablar de “feminización de la pobreza”, pues las cifras son un indicador de la situación precaria en la que se encuentran las mujeres —principalmente las jóvenes— en el Edomex. 

Hay una tasa de desempleo femenina al alza, mientras que la tasa de desempleo masculina tiende a la baja […]. El desempleo es un elemento que nos indica la situación de precariedad en la que se encuentran las mujeres, en la necesidad de sustentar la manutención”, señala.

Aunque la pobreza es una situación que afecta de manera general a la población, las mujeres son quienes se enfrentan a esta condición con mayor regularidad debido a sus condiciones laborales, a la dificultad de obtener trabajos bien remunerados, acceder a educación y a la participación en el espacio público, así como a la administración de la tierra en entornos rurales.

La subordinación de las mujeres en el patriarcado se ha acomodado a las relaciones económicas, dejándolas como parte de la reserva de trabajo y, asimismo se ve expresado en las condiciones de trabajo al tener más dificultades para encontrarlo y para tener trabajo bien remunerado”, indica Vargas.