Este domingo 5 de febrero en el municipio de Nezahualcóyotl más de 50 mil ciudadanos mexiquenses acudieron a la firma del Acuerdo Político por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México. El cuerpo social agrupado entorno a Morena, ha sabido leer el clima político y los retos a los que se encamina la vida política nacional. Lo más interesante de este momento inédito, es que los ciudadanos le están dando clases de política a la “clase política”, por las siguientes razones.
Primera. Los mexicanos están rechazando los pactos políticos entre las cúpulas de poder, para dar paso a los acuerdos ciudadanos. El Pacto por México ha muerto, no tienen nada que celebrar el PRI, PAN o PRD. De ahora en adelante cualquier negociación política surgida de estos partidos, será rechazada.
Segunda. Desde el año pasado los analistas insisten en tomar al Estado de México como un laboratorio nacional, por el hecho de que tiene el mayor número de electores del país o que es la antesala de la elección presidencia. Lo cual, no es motivo suficiente para tomarse como centro de experimentos nacionales, pero si esto fuera así, los mexiquenses acaban de romper con el estereotipo del militante tradicional, con las percepciones del voto, poniendo entredicho las propias encuestas que colocan en los primeros lugares de intención del voto al PRI o PAN frente a Morena, porque lo que hoy se toma como intención del voto para dichos partidos, no goza de firmeza o seguridad. El acuerdo firmado por ex militantes de diversos orígenes es la prueba de que ya no tienen representatividad, y difícilmente esa representatividad se consigue en raquíticos 4 meses, comprobándose el viejo adagio político de que “la mejor campaña es la que se hizo desde siempre”, el ciudadano ya no compra, aprueba o reprueba por hechos.
Tercera. Hace unas semanas el espectro político del PRI, PAN y PRD se vendía al mejor postor, a pesar de que no lograron sus “alianzas” para ir en comunión en la elección de gobernador, porque ninguno encontró entre sus filas un verdadero liderazgo. Al día de hoy, eso le permite a los votantes delimitar claramente las fuerzas políticas en el proceso electoral que acontecemos, sólo hay dos fuerzas políticas opuestas, la verdad sea dicha: el cambio de régimen con Morena o la continuidad, es decir, Morena contra quien sea.
Cuarta. Uno de los objetivos del Acuerdo Político por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, es responder a la realidad interna y externa, por este medio los mexicanos respaldan el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador para defender los derechos de nuestros connacionales en los Estados Unidos, particularmente en la defensa legal que habrá de hacer en las próximas semanas en territorio estadounidense. Ante la ausencia de un poder ejecutivo serio y fuerte, está la legitimidad popular que acompaña a López Obrador desde hace 20 años. Lo que no pudieron hacer Felipe Calderón ni Peña Nieto con todos los medios disponibles para defender una reforma migratoria, ni la corrupta Josefina Vázquez Mota con más de mil millones de pesos mal habidos, por falta de destreza política, por falta de voluntad y en el último de los casos por falta de amor por México, el dirigente de Morena lo está construyendo de poco en poco, sin mayor recurso que sus ideas.
Quinta. Sabemos de sobra que México no sólo le queda grande a Peña Nieto, sino que le queda enorme. Su actuación al frente de México ha sido desastrosa, sus asesores malísimos, de ser economistas con premios internacionales han pasado a ser aprendices de brujo, y esto no ha llevado a buen puerto al país. Lo que al equipo de Peña Nieto le ha costado un sexenio entero, la visión y el tacto de López Obrador hicieron lo hicieron posible con una excelente maniobra en pocos días. Gracias a López Obrador se puedo evitar que Peña violara una vez más la soberanía nacional con la visita que haría a Donald Trump el 31 de enero pasado, y que el gobierno federal tocara por primera vez el tema de la defensa legal a los migrantes. Ojala y Peña Nieto no fuera tan soberbio y reconociera el buen consejo de denunciar ante la ONU al presidente estadounidense. Las ideas de un verdadero líder como López Obrador, le resultaron redituables a Peña, los medios lo elogiaron, algunos intelectuales lo respaldaron. Sin embargo, hay una diferencia abismal entre ambos, López Obrador hace política mediante acuerdos con ciudadanos, no pactos nocivos con políticos corruptos.
El pronóstico es cierto, en el proceso electoral que acontece, el acuerdo ciudadano está triunfando sobre los pactos políticos. “Al malestar ciudadano, siempre le acompaña el deseo del bien” , que todos los males de la corrupción desaparezcan.


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