El paradero de Santa Martha, ubicado en los límites de La Paz e Iztapalapa, concentra diariamente más de 47 mil usuarios en condiciones de deterioro, con encharcamientos persistentes, fallas en el drenaje y acumulación de residuos en uno de los principales nodos de movilidad del oriente del Valle de México.
El punto funciona como centro de distribución hacia municipios como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Valle de Chalco, Ixtapaluca, así como hacia zonas de Chicoloapan y Texcoco, lo que lo mantiene como una de las principales puertas de entrada a la capital desde la región oriente.
A esta función se suma su conexión con la Línea A del Metro, además de sistemas como Cablebús y Trolebús elevado, lo que configura un nodo multimodal que concentra la demanda de distintos sistemas en un mismo espacio.
Impacto en la movilidad cotidiana
En la operación diaria, las condiciones del paradero se traducen en zonas anegadas durante lluvias, agua mezclada con basura y superficies irregulares que dificultan el ascenso y descenso de pasajeros. Estas afectaciones impactan tanto en la circulación de unidades como en los recorridos peatonales, donde los traslados se vuelven más lentos e impredecibles.



De acuerdo con operadores de transporte que laboran en la zona, las inundaciones han persistido durante años y, en algunos puntos, el nivel del agua llega a rebasar las llantas de las unidades, particularmente en accesos y áreas de maniobra, donde también se acumulan lodo y descargas de agua.
Para usuarios, el impacto se refleja en tiempos de traslado más largos, la necesidad de utilizar rutas alternas y un gasto adicional para completar recorridos, especialmente en periodos de lluvia o alta saturación.
A las condiciones físicas se suma el componente de seguridad. Usuarios consultados refieren asaltos en el paradero y su entorno inmediato, asociados a zonas con iluminación deficiente y baja presencia policial, sobre todo en horarios de menor afluencia.
Acciones parciales sin solución de fondo
Las intervenciones, hasta ahora, se han limitado a acciones parciales. El gobierno municipal de La Paz ha realizado trabajos de alumbrado público en vialidades y zonas de alta afluencia, incluyendo el entorno del paradero; sin embargo, estas medidas no han derivado en una rehabilitación integral ni en la atención del drenaje o de la infraestructura que sostiene la operación del nodo.
De forma paralela, se han planteado propuestas para atender las inundaciones en la zona, entre ellas mejoras al sistema de drenaje y proyectos vinculados al corredor Santa Martha–La Paz, sin que hasta ahora se traduzcan en obras ejecutadas.
El paradero se ubica en una franja donde convergen responsabilidades administrativas sin una intervención coordinada de fondo. En ese contexto, la presidenta municipal de La Paz, Martha Guerrero, informó que se han sostenido reuniones con rutas de transporte que operan en la zona y reiteró la disposición de su gobierno para trabajar de manera conjunta en las áreas colindantes.



Pese a su escala y a la concentración diaria de miles de usuarios, la operación del paradero se mantiene bajo condiciones que combinan deterioro físico, saturación e inseguridad, en un punto donde la demanda contrasta con la falta de una solución integral.


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