Por la pandemia crecerá a 83.4 millones el número de pobres en América Latina

Organismos internacionales recomiendan a los gobiernos entregar un bono contra el hambre

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La crisis económica originada a partir de la pandemia del covid-19 podría provocar que el número de personas en condiciones de pobreza extrema aumente a 83.4 millones en este año, lo que también implicaría un alza significativa en los niveles de hambre.

Así lo advirtieron la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que señalaron que debido al aumento del desempleo y la caída de ingresos, no se podrán adquirir suficientes alimentos o alimentos de calidad nuticional.

La zona podría ver la mayor caída de su PIB regional en un siglo, estimado en -5.3%, luego de siete años de lento crecimiento, situación que propiciará este año, un aumento de la pobreza extrema de 16 millones de personas con respecto a 2019, por lo que la cifra será 83. 4 millones de seres humanos en esas condiciones.

En el informe “Cómo evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria: Acciones urgentes contra el hambre en América Latina y el Caribe», tanto Cepal como la FAO afirman que el impacto sobre el hambre sería muy significativo si se considera que en 2016-2018 ya había 53.7 millones de personas en inseguridad alimentaria severa en América Latina.

En el documento, los organismos internacionales proponen a los gobiernos un decálogo de medidas para impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria.

La más destacada de estas propuestas es la entrega de un bono contra el hambre a toda la población en situación de pobreza extrema, una opción que tiene un costo estimado de 23.500 millones de dólares, equivalentes al 0.45% del PIB regional.

«La gran tarea que tenemos por delante es impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria. Para ello proponemos complementar el Ingreso Básico de Emergencia (IBE) -sugerido el pasado mes de mayo- con la entrega de un Bono Contra el Hambre (BCH)», indicó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, durante la presentación del informe.

Por su parte, el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, señaló que América Latina corre el riesgo de «tener un retroceso histórico en la lucha contra el hambre (…) Podemos perder lo que hemos logrado en quince años en tan sólo un par de meses. Millones de personas pueden caer en el hambre. Esa es la gravedad del problema actual”.

Según el informe, el Bono Contra el Hambre podría materializarse en la forma de transferencias monetarias, canastas o cupones de alimentos a toda la población en situación de pobreza extrema por un período de seis meses, equivalente al 70 % de la línea de pobreza extrema regional (47 dólares de 2010).

Su costo equivaldría al 0,06 % del PIB regional, si se entrega únicamente a la población en pobreza extrema mayor de 65 años, o al 0,45 % del PIB si se da cobertura a toda la población en pobreza extrema. La Cepal y la FAO recomiendan la segunda opción, lo que tendría un costo estimado de 23.500 millones de dólares. (Con información de la agencia EFE)