Luego de 25 días de protestas por temas salariales, de servicio y sindicales, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) comenzaron con el retiro del campamento que mantuvieron en Paseo Tollocan, frente a la clínica 220, lo que causó durante casi un mes serios problemas de movilidad en la capital mexiquense.
Fue el 9 de octubre cuando comenzaron las protestas y, aunque en un inicio se contemplaba cerrar por algunas horas determinados puntos de Toluca, el movimiento terminó extendiéndose conforme pasaban los días. Paseo Tollocan fue uno de los primeros puntos afectados; después hubo cierres en José María Morelos y más tarde en avenida Tecnológico, en Metepec, donde los trabajadores también instalaron un campamento para mantener la presión sobre las autoridades.
El plantón frente al Hospital General Regional 220 se convirtió en uno de los puntos más visibles de la protesta en el Valle de Toluca y fue bautizado por sus ocupantes como Campamento Águila. Durante las siguientes semanas permanecieron barricadas sobre Tollocan, una de las principales entradas y salidas de la capital mexiquense, mientras automovilistas y unidades del transporte público tuvieron que modificar diariamente sus recorridos.

Cuando comenzó la movilización, una de las principales exigencias era conseguir un incremento de 10 por ciento directo al salario tabular. Los trabajadores rechazaron una primera propuesta global de 6.8 por ciento, que contemplaba 2.9 por ciento directo al salario y 3.9 por ciento en prestaciones, y mantuvieron los cierres mientras continuaban las negociaciones entre el IMSS y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
Las conversaciones terminaron por mejorar aquella oferta y el 21 de octubre se anunció un incremento global de 8 por ciento, dividido en 4 por ciento directo al salario tabular y otro 4 por ciento mediante el concepto de ayuda para renta. Aunque el porcentaje quedó por debajo del 10 por ciento planteado al inicio del movimiento, trabajadores de la Sección 37 consultados por AD Noticias señalaron posteriormente que estaban dispuestos a aceptarlo siempre que se convocara a un Congreso Nacional Extraordinario.

Las protestas también exhibieron problemas dentro de los hospitales
Conforme avanzaron las semanas, los reclamos dejaron de concentrarse únicamente en el salario y comenzaron a incluir la falta de medicamentos, materiales de curación, personal suficiente y equipos que permanecían descompuestos dentro de distintas unidades médicas.
Francisco Olea, uno de los participantes en las movilizaciones, relató a AD Noticias que después del inicio de las protestas comenzaron a verse algunas respuestas dentro de los hospitales. Entre ellas mencionó la reparación de dos elevadores que llevaban tiempo sin funcionar, la llegada de tramadol y la reposición de materiales que escaseaban, pues aseguró que en algunos momentos habían tenido que utilizar agujas de insulina ante la falta de otro tipo de jeringas.
Para quienes permanecieron durante semanas en Tollocan, esas mejoras fueron una muestra de que la presión había conseguido mover algunas demandas que antes permanecían sin respuesta. La intención, sin embargo, era que los cambios no fueran temporales ni se limitaran a resolver únicamente las carencias señaladas durante el conflicto.
La negociación salarial abrió también otro frente que terminó adquiriendo cada vez más peso: la inconformidad con Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. Los manifestantes comenzaron a reunir firmas para solicitar su destitución y exigir la realización de un Congreso Nacional Extraordinario en el que pudiera discutirse su permanencia.
Olivos ha rechazado dejar el cargo y sostiene que fue electo para un periodo de seis años que concluye en 2030. Los trabajadores movilizados, por su parte, consideran que la dirigencia dejó de representar a una parte de la base y mantienen la exigencia de que se convoque al Congreso Extraordinario.

El plantón termina, pero las demandas continúan
La protesta llegó el 30 de octubre hasta la Ciudad de México, donde trabajadores activos y jubilados marcharon desde distintos puntos hacia la Secretaría de Gobernación. Una comisión ingresó a las instalaciones para presentar las demandas y solicitar que esa dependencia intervenga como mediadora para abrir una mesa con la dirigencia sindical, la Secretaría del Trabajo y los grupos inconformes.
Durante aquella movilización volvieron a colocarse sobre la mesa la salida de Olivos, la convocatoria al Congreso Extraordinario, mejores condiciones laborales y la necesidad de garantizar medicamentos, insumos y personal suficiente dentro de las unidades médicas. El encuentro abrió una nueva vía de diálogo, pero no resolvió de inmediato la disputa.
Antes del retiro en Toluca, trabajadores del Hospital 251 de Metepec habían desmontado el campamento instalado sobre avenida Tecnológico, con lo que esa vialidad recuperó la circulación después de varias semanas de afectaciones.
El levantamiento del Campamento Águila pone fin a 24 días de ocupación sobre Paseo Tollocan y devuelve la circulación a una de las vialidades más transitadas de Toluca, aunque el movimiento no concluye con el retiro de las barricadas. El incremento salarial mejoró respecto de la primera propuesta y hubo respuestas en algunos servicios hospitalarios, pero siguen pendientes la disputa por la dirigencia sindical, la convocatoria al Congreso Extraordinario y la exigencia de que las mejoras dentro del IMSS se mantengan.


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