En la memoria reciente no hay registro de alguna administración estatal que haya sido señala directamente como flagrante violadora de derechos humanos y que además mantiene en sus cárceles a presos de conciencia, cómo lo ha hecho esta semana Amnistía Internacional con el gobierno del Eruviel Ávila a propósito del encarcelamiento del líder indígena tlahuica y defensor de los bosques, Ildefonso Zamora, recluido desde hace meses en un penal acusado de un robo que no cometió. Mas duro golpe no había recibido Eruviel en sus casi 5 años de gobernador.
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El pasado lunes, Amnistía Internacional, organización de derechos humanos más grande del mundo, declaró que las autoridades locales y federales mantienen en prisión por razones políticas y con una acusación sin fundamentos al ambientalista tlahuica, quien por casi 20 años ha luchado pacíficamente contra la tala ilegal en el Estado de México. La respuesta del gobierno ha sido hasta ahora silencio, solo silencio.
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Los señalamientos contra el procurador de Justicia, Alejandro Sánchez, a quien se acusa de haber inventado los cargos de robo contra Idelfonso con pruebas falsas, son graves y vergonzantes para la administración de un político que aspira a ser presidente de la república, como Eruviel.
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Igual de delicadas son las imputaciones contra el Poder Judicial encabezado por Sergio Medina, a quien se señala de mantener en prisión a Ildefonso sin razón legal alguna. Los próximos días, el juez Vicente Antonio Bermúdez, del Juzgado Quinto de Distrito, resolverá el juicio de amparo promovido por la defensa del líder indígena tlahuica, si lo concede pondrá doblemente en evidencia al sistema de justicia del Estado de México y a su gobernador.
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No ha sido la semana de Eruviel. Primero fue la carta publicada en The Wall Street Journal en la que se revelaban pagos irregulares en efectivo a Televisa por mas de 2 mil 300 millones de pesos durante los primeros 4 años de su mandato. La imputación es mas que una anécdota, es un delito. Ahora la declaratoria de Amnistía Internacional de que bajo el régimen de Eruviel hay presos de conciencia. Y para acabarla de amolar, la declaración de Enrique Peña de no entrometerse en el proceso electoral gringo, enmendándole la plana al gobernador que días antes había anunciado una campaña para impedir que Donald Trump ganara las elecciones. No, definitivamente no han sido sus mejores días.


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