A pesar que desde hace meses se ha documentado la circulación de billetes falsos de 200 y 500 pesos en el Valle de Toluca, las autoridades siguen sin hacer prácticamente nada. El asunto tiene todas las características de una gran operación del crimen organizado para infectar al circulante con decenas de millones de pesos de dinero falsificado. En centros comerciales, restaurantes, cines, farmacias, gasolineras, taquillas de La Bombonera y hasta oficinas del gobierno, su dan y reciben, casi con normalidad, los billetes falsos que irremediablemente terminan siendo pagados, no por bancos o empresarios, sino por consumidores o empleados de los comercios.
*
Si una cajera de Walmart, de Oxxo o de cualquier otra cadena comercial recibe un billete falso, les es descontado de su salario, la perdida va para el trabajador no para el negocio. Y es lo mismo en las cajas del sistema de pagos del gobierno, en teléfonos, SKY, gasolineras o hasta en la mas modesta tiendita. Lo falsificadores le están pegando a la gente que menos tiene.
*
El pasado fin de semana regresó a Toluca el ahora diputado federal por Sinaloa, su tierra natal, David López, uno de los hombres mas cercanos a Peña Nieto y a Alfredo del Mazo. Estuvo aquí para inaugurar con su hijo, el alcalde de Metepec, David López Jr., la remodelación del restaurante Los Arcos de Plaza Sendero del que es socio. Se había corrido la invitación al gobernador Eruviel Ávila quien a final de cuentas no asistió. Parece que el poder de convocatoria ha menguado.
*
Aquellos que llegaron a pensar que ahora sí se reordenaría al transporte en Toluca, se quedarán esperando mínimo hasta el próximo sexenio, en éste no será posible. Volvieron a ganar los dueños del negocio. Pudieron mas los intereses políticos y económicos que el bienestar colectivo, la seguridad de los usuarios o la preservación del medio ambiente. Faltando un año para la elección de gobernador, en el gobierno no quisieron echarse la bronca encima, prefirieron llevársela nadando de a muertito. Charlatanería pura.
*
Humberto Benítez, ícono de la clase política priísta local, está ofendido, se siente agraviado por lo que considera un inmerecido trato durante y después de su salida de Profeco. Pocos hombres son tan institucionales y discretos como Humberto, por eso extraña que su estado de malestar haya trascendido.


Síguenos