Ottawa, Canadá: Una de las explicaciones de la solidez y la prosperidad de la clase media canadiense está en el pago que la gente recibe por su trabajo. Es el círculo económico virtuoso: cobrar bien como trabajadores para gastar bien como consumidores. Aquí el salario se paga por hora, no por mes –como en México–, y el mínimo es de 10.70 dólares por hora (unos 160 pesos mexicanos); pero hay regiones que pagan hasta 13 dólares por hora (195 pesos). Los empleados más débiles tienen garantizados por un tiempo completo (40 horas semanales) 368 dólares (5 mil 520 pesos a la semana). Aquí, por ley, nadie puede ganar menos de 23 mil pesos mensuales. Nada mal, ¿no?
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Para darse una idea más clara de la calidad de vida en este país que habla inglés y francés, un chofer de autobús público en promedio gana, al año, 61 mil 174 dólares (917 mil 610 pesos, 76 mil 467 pesos mensuales al tipo de cambio de 16 pesos por dólar canadiense); un peluquero, 49 mil 394 dólares; una enfermera, 65 mil 720; un profesor de secundaria, 96 mil 500 (casi millón y medio de pesos, más de 110 mil mensuales); un plomero o fontanero, 49 mil 957 dólares; un carpintero, 48 mil 760; un reportero, 39 mil 966; un policía, 48 mil 500; un bombero, 59 mil 200, y un dentista, 102 mil dólares anuales. Ninguna empresa ha quebrado por pagar bien a sus trabajadores.
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Los ríos de dinero en efectivo siguen corriendo en las elecciones mexiquenses. Son millones y millones de dinero líquido para burlar la fiscalización. No sólo lo usan para pagar operadores electorales o cooptar votantes, también para costear servicios publicitarios y propaganda. Lo hacen en las narices del IEEM y la Fepade, que se hacen como que no ven, en espera de una denuncia. Es la ilegalidad tolerada.
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Los partidos que disponen de cantidades ilimitadas de dinero en efectivo son dos: PRI y PRD. Hay pruebas suficientes para demostrar cómo han hecho pagos en efectivo a medios de comunicación locales y nacionales, en cantidades que van desde 100 mil pesos hasta cinco millones; así han sufragado –con billetes nuevos de a 500 y mil pesos– vinilonas, camisetas, gorras, mandiles, bolsas… La industria de la propaganda electoral se mueve generalmente con dinero negro.
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Dos de las fuentes de donde proviene buena parte de esos ríos de dinero pueden ser el Sistema de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Conexos y Auxiliares (SAASCAEM), que dirige desde 2017 Carlos Fernando Partida Pulido (a promoción del desprestigiado Polo Mena), y de los Cuerpos de Seguridad Auxiliar y Urbana del Estado de México (Cusaem), que comanda el policía –de turbia trayectoria– Gerardo Castillo Bautista, bajo el protectorado del secretario general de Gobierno, José Manzur. Es dinero de moches de constructores y concesionarios de autopistas y del negocio de la seguridad privada. Por allí deberían empezar a rascarle.


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