Se dice que…

La cantidad de suicidios en las últimas semanas es francamente alarmante. Son tantos los hombres y las mujeres que se han arrebatado la vida en el primer semestre del año que no sería exagerado ni alarmista considerar la situación como un problema de salud pública. No hay cifras oficiales disponibles para consulta pero, nada más en el recuento de los casos reportados por la prensa, pueden contabilizarse más de 30, promedio mayor a uno por semana. En los pasados 10 días se ha sabido de cuatro, todos jóvenes menores a 25 años. Son claros lo indicios de que una franja
julio 2, 2017

La cantidad de suicidios en las últimas semanas es francamente alarmante. Son tantos los hombres y las mujeres que se han arrebatado la vida en el primer semestre del año que no sería exagerado ni alarmista considerar la situación como un problema de salud pública. No hay cifras oficiales disponibles para consulta pero, nada más en el recuento de los casos reportados por la prensa, pueden contabilizarse más de 30, promedio mayor a uno por semana. En los pasados 10 días se ha sabido de cuatro, todos jóvenes menores a 25 años. Son claros lo indicios de que una franja de la población es afectada por el trastorno afectivo emocional o depresión de verano. Sólo eso nos faltaba.

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No parece que el resultado del litigio que impugna su triunfo electoral sea la mayor preocupación del candidato del PRI –ese asunto lo da por ganado–; lo que realmente le quita el sueño es encontrar el dinero para cumplir sus principales promesas de campaña: el “Salario Rosa” de mil 200 pesos bimestrales a las amas de casa, colocar un millón de luminarias en la vía pública, instalar 10 mil cámaras más de videovigilancia en las principales ciudades y al menos unas 40 mil más en las unidades de transporte. Eso sin considerar que se comprometió en convertir al Estado de México en la entidad más segura del país. Si logra sentarse en la gubernatura y no cumple, Dios agarre confesado al PRI en 2018.

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La primera etapa del “Salario Rosa” tendría como meta la cobertura de un millón de mujeres amas de casa en situación de pobreza, para lo que Del Mazo requerirá al menos siete mil 200 millones de pesos extras, sólo para entregar sus 20 pesos a cada una de esas mujeres (más los gatos de operación del programa, que no se han calculado todavía). Del Mazo requerirá de todo el apoyo de su primo el presidente y de los diputados –federales y locales– del PRI para que le autoricen más presupuesto. Es obvio que tendrá que recurrir a la contratación de créditos para el apalancamiento del gasto. Prometer no cuesta; lo que cuesta es cumplir. En menudo problema está metido.

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El secretario del Medio Ambiente, Raúl Vargas Herrera, anda que ensucia los calzones, y no de miedo por su supina ignorancia en cualquiera de las ramas de la ecología, ni por el papelón que ha hecho frente al movimiento de resistencia civil “Abracemos Tollocan”, sino por los desatinados comentarios políticos que muchas veces hizo en sus comunes borracheras. De Vargas siempre se ha sabido que es un zopenco, pero se requiere ser francamente tonto o suicida para proclamar, antes de tiempo, la muerte del Grupo Atlacomulco y el surgimiento del “Grupo Metepec”, que –según él– controlaría el poder estatal y al PRI durante los siguientes sexenios. Cuentan quienes lo escucharon que el colaborador de Eruviel no se cansaba de recomendar a alcaldes, diputados y funcionarios que se pusieran a las órdenes de Ana Lilia Herrera; Del Mazo no tenía ninguna posibilidad, justificaba. Era así como preconizaba el advenimiento del “Grupo Metepec”, que terminaría la obra de Eruviel y acabaría con el “Grupo Atlacomulco”. Qué tendrá que decir ahora el famoso “negrito”.          

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