Éste jueves se cumplió un año que las autoridades mexiquenses decretaron la alerta de género en 11 municipios del Estado, aunque dos meses atrás se dieron a conocer nuevas estrategias por parte del gobierno estatal, así como de los municipios, para abonar al combate de la violencia de género. Los avances son casi nulos.
Recordemos que se implementó una campaña mediática en todo el territorio estatal para que la sociedad conozca qué es la alerta y cómo las mujeres víctimas de violencia pueden solicitar apoyo, así como a qué instancias gubernamentales se deben de dirigir para hacerlo; además, se busca incluir dentro del nuevo ciclo escolar una clase de educación sobre alerta de género, además de recuperar espacios públicos en zonas y colonias de alto riesgo para las mujeres, mejorar sustancialmente el alumbrado público, instalar cámaras de vigilancia en la vía pública, colocar botones de pánico en postes de las colonias, generar nuevos grupos especializados al interior de la Procuraduría que estarían integrados por personal especializado para investigar delitos específicos en base a un protocolo, y formar una unidad de análisis con el apoyo de un ex fiscal colombiano experto en seguridad y justicia de género.
Sin embargo, las cifras nos dicen otra cosa. Hasta el mes de mayo, en la estadística de la Procuraduría Mexiquense había un registro de 39 mujeres muertas por motivos de género en toda la entidad, mientras que en el 2015 se contabilizaron 50 feminicidios. Por lo que respecta a los 11 municipios con alerta, la Procuraduría Estatal, tiene un total de 31 casos en el 2015, pero durante los primeros cinco meses del 2016 se han presentado 21; es decir la proyección de cifras nos arroja un incremento.
La Fiscal de la Subprocuraduría para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, justificó que con la declaratoria de alerta de género el número de muertes podría aumentar debido a que en cada caso se debe investigar con mayor acuciosidad, pues actualmente toda muerte violenta de una mujer debe ser indagada con perspectiva de género.
A un año de la emisión de la alerta de género podemos concluir que existen pocos o nulos avances tangibles, pues hasta el momento los municipios no cuentan con refugios, no existe la policía o fiscalía especializada, equipada y capacitada para atender este tipo de casos, las investigaciones avanzan lentamente, pero sobre todo, los mecanismos de prevención de este delito no se han puesto en marcha en su totalidad; en pocas palabras, falta mayor interés en evitar que las mujeres sigan muriendo por el simple hecho de ser mujeres.


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