La situación jurídica del alcalde de Metepec, Fernando Flores Fernández, entró en una nueva etapa. Mientras el conflicto relacionado con el delito de lesiones puede resolverse mediante un acuerdo reparatorio previsto por la ley, el expediente por presunto abuso de autoridad sigue abierto y será el que defina el futuro legal y político del edil. Ese delito protege el correcto ejercicio de la función pública y, de acreditarse, puede tener consecuencias mucho más severas que una sanción económica.
EL MEJOR ESCENARIO
1. El proceso termina sin responsabilidad penal
Si durante el procedimiento la Fiscalía no logra acreditar los elementos del delito o el tribunal concluye que no existió abuso de autoridad, Fernando Flores sería absuelto y conservaría plenamente sus derechos políticos y el ejercicio de la presidencia municipal.
2. El acuerdo por lesiones cierra ese capítulo
La reparación del daño respecto del delito de lesiones permite concluir esa parte del expediente conforme a los mecanismos alternativos previstos por la ley. Jurídicamente, ese acuerdo no constituye por sí mismo una confesión de culpabilidad.
3. Conserva el cargo
Mientras no exista una sentencia condenatoria firme que establezca una sanción de destitución, Fernando Flores puede continuar desempeñando el cargo de presidente municipal, sujeto a las medidas cautelares que determine el juez.
4. Recupera políticamente el caso
Una resolución favorable le permitiría sostener que las acusaciones no fueron acreditadas y buscar reconstruir su imagen pública de cara al resto de su administración y a futuros proyectos políticos.

EL PEOR ESCENARIO
1. El abuso de autoridad llega hasta una sentencia condenatoria
Si el tribunal determina que el alcalde utilizó indebidamente las facultades inherentes a su cargo para intervenir en un conflicto privado, podría ser declarado responsable del delito de abuso de autoridad.
2. El Código Penal prevé prisión, multa, destitución e inhabilitación
El artículo 136 del Código Penal del Estado de México contempla, para este delito, pena de prisión, multa, destitución del cargo e inhabilitación para ocupar empleos, cargos o comisiones en el servicio público, en los términos que establezca la sentencia.
3. El impacto sería también político
Una condena por abuso de autoridad afectaría no solo la continuidad de su administración, sino también su capital político, al tratarse de un delito directamente relacionado con el ejercicio de la función pública.
4. El precedente trascendería Metepec
Una sentencia condenatoria contra un alcalde en funciones por abuso de autoridad tendría un fuerte impacto institucional y se convertiría en un precedente para el uso de escoltas, policías y recursos públicos en asuntos de carácter privado.
LA PREGUNTA QUE DEFINIRÁ EL CASO

El expediente ya no gira principalmente alrededor de las lesiones. El punto central será determinar si Fernando Flores, en su calidad de presidente municipal, utilizó o permitió utilizar recursos, personal o facultades públicas en un conflicto privado.
Esa será la cuestión que deberá resolver el Poder Judicial con base en las pruebas presentadas por la Fiscalía y la defensa.
La diferencia entre ambos escenarios es enorme. En el mejor de los casos, Fernando Flores concluiría el proceso sin responsabilidad penal y conservaría intactos sus derechos políticos. En el peor, una sentencia condenatoria por abuso de autoridad podría implicar prisión, destitución e inhabilitación para ejercer cargos públicos. El futuro jurídico del alcalde dependerá, en última instancia, de si la Fiscalía logra demostrar que hubo un uso indebido de la autoridad que la ley le confirió como servidor público.


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