Legislatura sin agenda
Con bombo y platillo se dio a conocer la noticia del reparto de comisiones legislativas en el Congreso Local. Fiel a los usos y costumbres en verdad no saben hacer otra cosa– los diputados siguen sin poner en la mesa una agenda legislativa que permita vislumbrar los ecos de la tan anunciada cuarta transformación.
Discursos van, discursos vienen, y la bancada mayoritaria no es capaz de proponer una agenda legislativa que haga realidad el bienestar prometido. No la hay, porque simplemente no la tienen, nunca la tuvieron y no hay visos próximos de que la vayan a tener en este periodo de sesiones.
A falta de eso, la noticia es el reparto de comisiones.
Sobre qué se debe legislar en el Estado de México. Prácticamente las principales materias están legisladas y actualizar el marco jurídico exige un motivo.
El tema de la movilidad es uno de los asuntos en los que habría de revisarse el marco jurídico actual, pero al menos no será un tema de ocurrencia en este primer periodo de sesiones.
El Código para la biodiversidad, expedido en 2007 con la premura que significó y las deficiencias que le imprimieron los diputados del Partido Verde de aquel entonces, no ha tenido más que parches, aislados, insulsos y amerita una cirugía mayor.
Es duro decirlo, pero más preocupante padecerlo. La Legislatura está llena de perfiles –por decirlo eufemísticamente– que no podrían aportar más que burocracia y gatopardismo, empezando por el actual presidente de la Junta de Coordinación Política.
Nada aportan tampoco los priistas de siempre. Miguel Sámano o Mercedes Colín Guadarrama, cuya suerte le sonríe, porque va de aquí para allá y siempre regresa a la legislatura, a su papel gris de siempre; pero la presencia de Iveth Bernal Casique –su apellido no le es muy favorable – es el colmo.
Pero en medio de ello, la “cuarta transformación” se ha convertido en el petate del muerto. Tanto se ha hablado de ella; tanto se ha preconizado, que nadie sabe en realidad cuándo, cómo, dónde y qué implica esta ocurrencia política.
Simplemente no hay agenda.
CARPE DIEM
Lo que no hicieron en seis años, se pretende hacer en los dos meses restantes de la administración peñista. Convenios, creación de instancias fantasmas como aquella que vincularía a la Procuraduría General de la República con el FBI y otras perlitas gubernamentales, dan cuenta de la desesperación, inútil, por cierto, de querer obtener resultados sin sentido.
La presencia hoy de Martín Gutiérrez Lacayo –cuyo apellido por cierto no le favorece mucho– casi desapercibida, es síntoma de una administración intrascendente que se niega a fallecer.
La última y nos vamos…
Sigue en boca de todos el asunto de la estafa maestra. Sigue en entredicho el papel de la Universidad Autónoma del Estado de México. Sigue la incertidumbre sobre la situación financiera de la institución, que esta columna, señaló en meses anteriores con signos y mensajes del rector. La solución ha sido el recorte de docentes y paradójicamente la contratación de personal administrativo en algunas escuelas y facultades. Contradictorio.
Nos leemos en otra semana caótica.


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