Toluca, México; 20 de julio de 2018. El actual presidente del país, Enrique Peña Nieto, cumple hoy su quincuagésimo segundo cumpleaños, el último como mandatario de México, inmerso en uno de los peores escenarios del Revolucionario Institucional en sus 90 años de historia y con un índice de aprobación de sólo el 20 por ciento a cinco meses del término de su administración.
De aquel “Saving Mexico”, cabeza de la revista Time del 24 de febrero del 2014 al “Condemning Mexico” cotidiano que todos los ciudadanos mexicanos vivieron durante los más de 2 mil días de su mandato sólo fue necesario leer la prensa mexicana. A diario notas sobre corrupción de funcionarios de los tres niveles de gobierno, cifra récord de asesinatos, de violaciones, matanzas y desapariciones forzadas e inequidad en desarrollo social y distribución de la riqueza en la segunda economía de Latinoamérica, la cuarta del continente y la décimo quinta a nivel mundial.
Peña Nieto llegó al poder luego de haber gobernado al Estado de México en el periodo de 2005 a 2011, la entidad más importante del país y el que concentra al 13 por ciento de la población de toda la nación.
Llegó siendo abanderado del PRI y con el impulso de los medios de comunicación, a pesar de que gran parte de la población estatal no había quedado conforme con su gestión al frente del Estado de México. Él utilizó una estrategia de marketing político que lo encumbró a Los Pinos y venció al hoy candidato electo, Andrés Manuel López Obrador, habiendo obtenido 19 millones de votos frente a 15 millones del exjefe de gobierno de la Ciudad de México.
Pronto echó andar las bases políticas de su gobierno, que en el papel iba a ser una administración a modo para el atlacomulquese. Conjuntó a las tres fuerzas políticas más importantes del país en el 2012, PAN, PRD y PRI, negoció con la oposición y posteriormente firmó el Pacto por México, acuerdo político de “estira y afloja” que le permitió sentar las bases para las posteriores reformas estructurales que se implementarían en México: laboral, educativa, energética, de telecomunicaciones, hacendaria, de competencia económica, financiera, nueva ley de amparo, nuevo sistema penal acusatorio, la política electoral y la de transparencia.
Para impulsar este paquete de reformas la administración de Peña tuvo que realizar 58 modificaciones a la Constitución de 1917, 81 a leyes secundarias emanadas de la Carta Magna y la creación de tres nuevas instancias de gobierno. Por esto, la portada estadounidense Time le dedicó su primera plana con la frase Salvando a México, en alusión a las reformas para impulsar el libre comercio, la libre competencia, el capital extranjero y la inversión en el país.
Sin embargo, ese año el castillo de naipes en donde se fincó la política de Peña sucumbió con la masacre de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, 43 jóvenes que fueron secuestrados por sicarios, militares, paramilitares y policías municipales del sureño estado de Guerrero, lo que evidenció una política genocida para encubrir las actividades extractivas de mineras extranjeras, sobre todo canadienses, y justificar la llamada “Guerra Contra el Narco”, implementada por Felipe Calderón, ya que en realidad se trata de un operativo permanente de contrainsurgencia.
La administración de Peña se tambaleó, intensificado por los casos de corrupción del gobierno federal que mostraron que la administración pública estaba corrompida y que esa corrupción dañaba al país en los rubros de desarrollo social, económico y político.
En noviembre del 2014 una investigación periodística reveló que la esposa del presidente, la actriz Angélica Rivera, había adquirido una casa de 7 millones de dólares al empresario dueño de Grupo Higa, uno de los mayores contratistas de las gestiones de Peña en el Estado de México y en el país. Dos años después, Peña pidió perdón a los mexicanos “por el agravio y la indignación que les causé”, durante el acto de promulgación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción.
En diciembre del 2014 The Wall Street Journal publicó una investigación que indicaba que el canciller Luis Videgaray, Secretario de Hacienda en aquel entonces, también había adquirido una casa al mismo contratista dueño de Grupo Higa, por un valor de 500 mil dólares. No obstante, Videgaray argumentó que había adquirido la propiedad meses antes de ocupar el cargo en la SHCP.
En 2016 Aristegui Noticias informó que al menos un tercio de la tesis de licenciatura de Enrique Peña Nieto había sido plagiada. El vocero presidencial dijo que las omisiones se debieron a “errores de estilo”. Posteriormente, la Universidad Panamericana admitió el plagio, pero indicó que “estamos frente a un acto consumado sobre el que es imposible proceder en ningún sentido”.
En toda su administración ocho gobernadores del PRI han sido detenidos por actos de corrupción, dos se encuentran prófugos, que han causado daños al erario por varios miles de millones de pesos. Peña se refirió al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, como “la nueva cara del PRI”. Actualmente ese político se encuentra preso por financiamiento ilícito, peculado y daño a las finanzas públicas.
En 2017, el portal de noticias Animal Político y a organización Mexicanos Unidos Contra la Corrupción hizo pública una investigación en la que informaron que al menos 11 dependencias federales habían desviado 192 millones de dólares a través de 186 empresas irregulares o fantasmas. A pesar de haberse corroborado el daño al erario, ningún funcionario fue detenido por este acto de corrupción.
Peña concluye uno de los sexenios más obscuros en la historia de México, y ocupa sin duda un lugar entre Antonio López de Santa Ana “el quince uñas”, José López Portillo, quien defendería “como perro al peso mexicano”, Gustavo Díaz Ordaz, Victoriano Huerta, Álvaro Obregón, Carlos Salinas de Gortari y Miguel de la Madrid en el podio de los peores presidentes en los 197 años de vida independiente de México.


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