El Ejecutivo Federal anunció que para su cuarto informe de gobierno, a diferencia de ocasiones anteriores, cambiará completamente el formato, ya que en esta ocasión se realizará en una reunión privada con trescientos jóvenes de diversos extractos sociales y de diferentes Estados de la República.
La entrega del documento oficial se realizará el próximo 1 de septiembre ante el Congreso Federal, y estará dividido en cinco ejes: Educación de calidad, México próspero, México incluyente, México en paz y Responsabilidad global.
Recordemos que antes de que Felipe Calderón llegara a la presidencia en el año 2006, los mandatarios tenían la obligación de acudir personalmente al Congreso de la Unión y desde la tribuna leer un extracto del informe sobre el estado que guarda el país. Sin embargo, muchas veces terminaba siendo un show mediático y no un real ejercicio democrático, por ello se optó por un cambio en el formato.
La verdad es que el informe de gobierno del actual Presidente Enrique Peña nunca ha sido un ejercicio real de rendición de cuentas, y parafraseando a la académica y periodista Justine Dupuy, el informe tiene muy poco que ver con el acto democrático de rendir cuentas, ya no hay una relación formal entre poderes, mucho menos es un ejercicio de contrapeso y está muy lejos de someterse a un acto de escrutinio público, pues en realidad se ha vuelto una moda para aprovecharlo como un acto de publicidad política, donde se gasta desmesuradamente el presupuesto que puede ser ocupado en necesidades urgentes del país.
Lo que se puede deducir de este nuevo formato es que ante el desencanto social que sufre el Presidente, se le quiere llevar a un ambiente completamente controlado, donde seguramente los 300 jóvenes que acudan al evento sean personas integrantes de la estructura política del partido en el poder, quienes en ningún momento van a cuestionar realmente con detalle e información veraz los aciertos, pero también los desaciertos de la administración actual, o el cómo se van a corregir los errores cometidos, la evaluación real de cada programa social y su repercusión en el impacto ciudadano. En conclusión, este año será más opaco en cuanto información se requiere para evaluar el informe, por ello te invito estimado lector, a convertirte en un ente de análisis de los datos que nos dé a conocer el Ejecutivo Federal, pues si queremos que las cosas cambien, debemos impulsar ese cambio desde cada uno de nosotros, no solo para informarnos y tener un criterio propio, sino para exigir a nuestras autoridades el cumplimiento de su responsabilidad.


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