Abandonan autoridades combate contra la tala ilegal en Ocuilan

Abandonan autoridades combate contra la tala ilegal en Ocuilan
Pese al abandono de las autoridades, el 24 de septiembre la comunidad concluyó su jornada de reforestación en la que sembró 900 mil árboles

El bosque de los bienes comunales de San Juan Atzingo, en Ocuilan, continúa amenazado por la alarmante tala ilegal. La fuerte protesta de la población el pasado 5 de junio originó dos operativos y mesas de trabajo con los tres niveles de gobierno. Sin embargo, las autoridades abandonaron desde hace tres meses las mesas de trabajo y los comuneros han vuelto a quedar en la indefensión.

“Desafortunadamente, al día de hoy no ha habido ningún avance. Las cosas siguen igual, como siempre la autoridad responsable del cuidado de los bosques haciendo de manera esporádica una acción. Pero lo que nosotros pedimos de un programa permanente, así como de las solicitudes que le hicimos, no hubo avance”, explica en entrevista Eduardo González Gómez, presidente del Ayuntamiento Indígena Provisional electo de San Juan Atzingo.

Y es que la mesa de trabajo conjunta con representantes de los distintos niveles de gobierno sesionó en dos ocasiones y dio como resultado dos operativos. El principal, realizado por la Guardia Nacional el 11 de junio, en donde se clausuraron 3 aserraderos y se realizaron decomisos. Días después, los comuneros advirtieron que solo había sido una acción mediática, pues los talamontes seguían operando. A partir de ahí el diálogo se fue cerrando.

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“Nada más fue ese segundo diálogo y último, del 23 de junio, y en esa reunión se dijo que en su momento se convocaría. Quedó de avisar una persona de la Secretaría de Gobernación del Estado de México, el Licenciado Ricardo Legorreta Chávez. Le solicitamos ya en dos ocasiones por escrito que se convocara a una reunión urgente, pero no ha dado respuesta por ninguna vía”, señaló Eduardo.

Autoridades omisas ante tala ilegal en Ocuilan

Además de las solicitudes dirigidas nuevamente al gobierno del Estado, el mes pasado los representantes de la comunidad decidieron ir a la CDMX. Acudieron a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para entregar un escrito a la titular en el que le solicitaron una reunión.

También se entrevistaron con el director general de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), quien se ofreció a darles apoyo para reactivar la reunión. Sin embargo, el compromiso también se diluyo.

De acuerdo con el representante de la comunidad, una situación similar ocurrió con la Guardia Nacional, que se limitó a realizar un apoyo solo momentáneo.

 “Con la Guardia Nacional sí hemos tenido contacto, pero a quienes se habían establecido en nuestra comunidad se les pidió el apoyo, pero ya no quisieron. Entonces, la comisaria de bienes comunales que sufragaba el costo de su hospedaje, al ver que no querían apoyar, se optó por ya no darles apoyo. Ya no están en el municipio”.

En estas circunstancias, la comunidad indígena Tlahuica ha quedado nuevamente en la indefensión de los talamontes. En su mayoría son vecinos de las comunidades de Santa Martha y Santa Lucia y cuentan con una red de halcones. Esta se integra principalmente por bases de taxis, desde donde monitorean cualquier acción, principalmente de las autoridades.

“La tala sigue igual de grave. Ojalá que no aumente porque al nivel que ha estado es muy preocupante, no ha disminuido. A las localidades donde hay más aserraderos constantemente llegan camiones”, concluyó Eduardo, quien expresó que las circunstancias los están orillando a plantearse una nueva movilización.

“Ya no nos movilizamos porque nos estuvimos dedicando a la reforestación. Ahora que concluimos vamos a considerar la posibilidad de movilizarnos para que las autoridades volteen a ver. No podemos quedarnos así, tenemos que organizarnos para tratar de que la situación cambie”.

Comuneros siembran 900 mil árboles

Pese al abandono de las autoridades, el pasado 24 de septiembre la comunidad concluyó su jornada de reforestación en la que sembró 900 mil árboles de Oyamel y Pino. Una medida que decidieron priorizar para aportar a la conservación de su deteriorado bosque.

Las jornadas se realizaron desde el 25 junio y la mayoría de los árboles –500 mil–  fueron producidos en el vivero de la comunidad, el restó fue gestionado a Probosque. La reforestación movilizó no solo a comuneros sino a la población que aún está dispuesta a contribuir en la preservación de este importante bosque.

Pues cabe recordar que los efectos de la tala –combinados con el cambio de uso de suelo y con el cambio climático– provocaron la desaparición de las lagunas de Zempoala. Este fenómeno es uno de los más visibles para la población que visita el Parque Nacional. El área natural protegida desde 1936 comparte territorio con los municipios de Ocuilán en el Edomex y Huitzilac en Morelos y está prohibido cualquier tipo de aprovechamiento forestal.

A esto se suma la presión sobre el llamado “Bosque de agua”. Una de las zonas boscosas con mayor diversidad en flora y fauna del país que se extiende por Cuernavaca, Ciudad de México y Toluca, abarcando el Tepozteco, la Sierra del Chichinautzin, las Lagunas de Zempoala, el Ajusco, el Desierto de los Leones y la Sierra de las Cruces.

Una extensión que cuenta con 235 mil hectáreas de superficie, presionada por el desarrollo urbano y la tala clandestina de las tres grandes ciudades. Su importancia es tal que de acuerdo con estimaciones aporta el 70 por ciento del agua que consume la Ciudad de México.