Higinio Martínez pasó de aspirante a virtual presidente del Senado sin haber recibido todavía un solo voto. El movimiento ocurrió en las páginas de tres medios habitualmente adversos a la Cuarta Transformación.
Excélsior fue terminante: “Higinio Martínez será presidente del Senado”. Según su información, el mexiquense ya reunió el consenso de la mayoría de sus compañeros; el domingo será formalizada su designación durante la plenaria de Morena y el lunes será elegido por el pleno.
Reforma lo colocó por delante de sus competidores. El Financiero retomó la versión y publicó que su perfil gana fuerza dentro de Morena y entre legisladores opositores.
Los tres medios coinciden en lo esencial: Higinio habría conseguido una ventaja prácticamente definitiva. Ninguno presenta una votación, una lista pública de apoyos o una declaración oficial del partido. Las notas se sostienen en legisladores no identificados, conversaciones fuera de registro y referencias de un medio a otro.
La información puede resultar correcta. Martínez tiene experiencia parlamentaria, relaciones con todas las fuerzas políticas y una posición relevante dentro de su grupo. Lo que todavía no tiene es la candidatura formal de Morena.
La bancada resolverá el relevo en su reunión plenaria. El partido no lo ha proclamado candidato de unidad, los senadores no han votado y tampoco se ha producido un respaldo público de la mayoría.
El propio Higinio ha reconocido que la decisión no está tomada y dependerá de sus compañeros. La cautela de Morena contrasta con la seguridad de los titulares: el partido guarda silencio; el coro anti-4T ya lo declaró ganador.

Una sucesión con varios aspirantes
Higinio no es el único interesado en suceder a Laura Itzel Castillo. En la disputa aparecen los morenistas Óscar Cantón Zetina, Manuel Huerta Ladrón de Guevara y Gerardo Fernández Noroña. Desde el Partido Verde también levantó la mano Jorge Carlos Ramírez Marín.
Cada uno representa relaciones y equilibrios distintos. Cantón reivindica su experiencia legislativa; Huerta mantiene posiciones propias dentro de la bancada; Noroña pretende volver a encabezar el Senado, y Ramírez Marín reclama que el Verde sea considerado en la distribución de responsabilidades de la coalición.
La definición no depende sólo de las preferencias personales. Morena necesita preservar la unidad de sus senadores, procesar la relación con el PT y el Verde y presentar ante el pleno una candidatura capaz de alcanzar la mayoría.
Hasta que haya declinaciones, acuerdo o votación, la sucesión permanece abierta.

Higinio sale a buscar los votos
Martínez lleva semanas trabajando su candidatura. Formalizó su aspiración por escrito, habló de construir una propuesta de unidad y comenzó una gira por medios para exhibir experiencia, relaciones y capacidad de negociación.
También ha buscado interlocución con legisladores de oposición. Fue captado saludando de beso, abrazando y conversando con Lilly Téllez, una de las voces más hostiles a López Obrador, Claudia Sheinbaum y Morena.
La escena no prueba un pacto. La cortesía entre senadores forma parte de la convivencia parlamentaria. Pero la imagen acompaña bien el perfil que Higinio ofrece para el cargo: el de un dirigente capaz de hablar con todos, incluso con quienes han hecho del combate a la 4T su identidad pública.
Para llegar a la Mesa Directiva debe superar primero la definición de Morena y después obtener la mayoría del pleno. Un nombramiento acompañado por votos opositores fortalecería su legitimidad institucional.
Higinio no ofrece confrontación. Se presenta como un hombre de acuerdos. Esa cualidad puede explicar por qué algunos de los medios más críticos del oficialismo lo describen sin el lenguaje de alarma reservado para otros dirigentes de Morena.
La prensa anti-4T parece haber encontrado al morenista con el que puede entenderse.

La larga escuela mexiquense
Higinio Martínez nació en Texcoco en 1956, estudió medicina en la UNAM y comenzó su actividad política en el Partido Mexicano de los Trabajadores. Militó después en el Partido Mexicano Socialista, el PRD y Morena.
Ha sido diputado local, senador y dos veces presidente municipal de Texcoco. Alrededor suyo creció el Grupo de Acción Política, conocido también como Grupo Texcoco, una de las organizaciones más duraderas de la izquierda mexiquense.
La corriente extendió su influencia por el oriente del Estado de México y colocó cuadros en ayuntamientos, congresos y gobiernos. De ese espacio salieron políticos que después ocuparon posiciones centrales, entre ellos Delfina Gómez, Horacio Duarte, Maurilio Hernández y Francisco Vázquez.
Durante el predominio priista, sus adversarios dentro de la izquierda acusaron a Higinio de encabezar una corriente colaboracionista: opositora durante las campañas, pero dispuesta a negociar con el gobierno estatal nombramientos, presupuestos, órganos institucionales y espacios de poder.
La negociación parlamentaria no constituye por sí misma una irregularidad. Higinio la defendió como una vía para obtener resultados frente a un régimen que controlaba prácticamente todas las instituciones estatales. Sus críticos hicieron otra lectura: vieron una oposición que aprendió a convivir con el poder priista y terminó por adoptar algunas de sus maneras.
Cuando Morena desplazó al PRI, el grupo de Higinio no llegó desprovisto de fuerza. Arribó con alcaldes, legisladores, estructuras territoriales y una red política construida durante décadas. Su influencia nunca dependió exclusivamente de su cercanía con López Obrador, sino de aquello que podía aportar o retirar en cada negociación.

El desacuerdo por el aeropuerto
La autonomía política de Higinio quedó expuesta en 2018, durante la discusión sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.
López Obrador había convertido la cancelación del proyecto en una de las principales banderas de su campaña. Cuestionaba el costo de la obra, su financiamiento, las afectaciones ambientales y los intereses económicos concentrados alrededor de los terrenos.
Higinio sostuvo una posición distinta.
El 23 de octubre de 2018, días antes de la consulta convocada por el presidente electo, se pronunció a favor de que el aeropuerto continuara en Texcoco. Explicó que había cambiado de opinión porque confiaba en que el nuevo gobierno podría controlar el crecimiento urbano, atender el impacto hidráulico y ambiental e impedir los grandes negocios inmobiliarios.
También negó que la obra representara necesariamente un ecocidio y sostuvo que la discusión entre lago y aeropuerto partía de una premisa equivocada, pues, según dijo, el lago se había secado mucho tiempo atrás.
La consulta dio la victoria a la opción de cancelar Texcoco y construir el nuevo sistema aeroportuario en Santa Lucía. Higinio respetó el resultado, pero no ocultó su desacuerdo.
En abril de 2019, durante la comparecencia del secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, calificó la cancelación como un error. Argumentó que la región había perdido una inversión y una oportunidad de desarrollo económico. En 2021 volvió sobre el episodio durante una entrevista con Latinus: “La mayoría en Texcoco queríamos el aeropuerto”.
La diferencia con López Obrador no fue menor. El proyecto que el futuro presidente denunciaba como emblema del derroche y de los intereses reunidos durante el peñismo era visto por Higinio como una oportunidad económica para la región donde construyó su poder.
🚨 Noroña: “Higinio es un corruptazo”
— AD Noticias (@ADNoticiasMex) August 26, 2026
En 2022, @fernandeznorona lanzó esa acusación contra @higinio_mtz por su postura sobre el aeropuerto de Texcoco.
Cuatro años después, ambos aparecen en la disputa por presidir el @senadomexicano.
🎥 Así hablaba Noroña de Higinio.… pic.twitter.com/9HidUFTvOZ
Gerardo Fernández Noroña acusó a Higinio Martínez de apoyar el aeropuerto de Texcoco por presuntos intereses inmobiliarios. La afirmación fue hecha durante una transmisión en redes sociales en marzo de 2022.
La acusación de Noroña
Gerardo Fernández Noroña recuperó el episodio del aeropuerto el 25 de marzo de 2022. Durante una transmisión en sus redes sociales hablaba de las contradicciones dentro del movimiento y de los personajes que, a su juicio, no representaban sus principios. Entonces mencionó a Higinio:
“Ahí tienen a Higinio. Higinio votó a favor del aeropuerto del Lago de Texcoco porque tenía intereses inmobiliarios, es un corruptazo… y es senador de la República”.
Noroña no mostró durante esa transmisión pruebas de los intereses inmobiliarios que atribuyó a Martínez. Tampoco existe una sentencia que acredite su acusación. Fue un señalamiento político, grave y directo, formulado públicamente por un integrante de la coalición contra otro senador de la mayoría.
La frase quedó grabada.
Noroña no se limitó a cuestionar el respaldo de Higinio al aeropuerto. Lo utilizó como ejemplo de que dentro de Morena “hay de todo”, incluidos personajes que, desde su perspectiva, reproducían prácticas contrarias a los principios proclamados por el movimiento.
Cuatro años después, los dos vuelven a encontrarse en la disputa por la Mesa Directiva. Noroña anunció que se inscribirá para buscar nuevamente la presidencia del Senado.
Si mantiene lo dicho en 2022, deberá explicar por qué Morena podría entregar la representación institucional de la Cámara a quien llamó corrupto. Si ya no sostiene aquella acusación, tendrá que aclarar qué cambió desde entonces.

La derrota que quedó en el archivo
Higinio ya buscó la presidencia del Senado en 2022. Entonces también llegó con apoyos y posibilidades reales.
José Narro y Gabriel García retiraron sus aspiraciones y la contienda terminó concentrada entre el mexiquense y Alejandro Armenta, respaldado por el entonces coordinador Ricardo Monreal.
La bancada votó el 31 de agosto. Armenta obtuvo 36 votos; Higinio, 28.
El antecedente muestra la distancia entre aparecer como favorito y conseguir una mayoría. Higinio sumó declinaciones, reunió respaldos y llegó competitivo, pero perdió cuando los senadores emitieron su voto.
Cuatro años después, sus condiciones son mejores. Es vicecoordinador del grupo parlamentario, participa en la Junta de Coordinación Política y acumula ocho años consecutivos en la Cámara. Conoce sus procedimientos, mantiene relación con legisladores opositores y posee una estructura territorial propia en el Estado de México.
Nada de eso convierte su victoria en automática.

Un año con efectos en el Edomex
La presidencia del Senado no equivale al control de la Cámara. La Junta de Coordinación Política concentra buena parte de las negociaciones entre los grupos parlamentarios. El presidente dirige las sesiones, representa institucionalmente al Senado y debe garantizar el orden del debate.
El cargo dura un año. No otorgaría a Higinio poderes extraordinarios ni lo convertiría en jefe del movimiento. Sí le ofrecería algo que hasta ahora no ha tenido: exposición nacional permanente, interlocución con los otros poderes y un lugar propio en el centro de la política federal.
Su ascenso también tendría consecuencias en el Estado de México. Higinio conserva una organización territorial, interviene en la formación de cuadros y mantiene interés en las decisiones electorales de la entidad. Desde la presidencia del Senado llegaría fortalecido a la disputa por municipios y diputaciones de 2027.
No tendría el control de Morena ni del gobierno mexiquense. Ampliaría, eso sí, su margen de negociación frente a las fuerzas que buscan contenerlo.

La mayoría que aún no se cuenta
No hay elementos para afirmar que Excélsior, Reforma y El Financiero acordaron una operación conjunta. Sus propietarios, intereses y procesos editoriales son distintos. Lo comprobable es la sincronía: los tres medios, habitualmente críticos de la 4T, recibieron versiones semejantes y colocaron a Higinio por delante de sus competidores.
La cobertura puede anticipar correctamente el desenlace. También puede ayudar a producirlo.
Cuando un senador lee que un aspirante ya reunió la mayoría, sabe que votar contra él podría dejarlo fuera del grupo vencedor. Cuando la oposición descubre que otros legisladores estarían dispuestos a apoyarlo, disminuye el costo de sumarse. La percepción de una victoria inevitable comienza a hacer el trabajo que todavía no han hecho los votos.
Higinio puede ganar. Tiene experiencia, relaciones, estructura y oficio suficiente para conseguirlo. Pero Morena aún no lo postula, sus compañeros no han anunciado públicamente sus votos y la plenaria todavía no resuelve.
Por ahora, su única mayoría comprobable está en los titulares de Excélsior, Reforma y El Financiero. La otra, la que decidirá quién preside el Senado, todavía debe contarse.

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